divendres, 25 de novembre de 2011

Frustración casposa en Sant Feliu

Con la satisfacción enfermiza de aquel que vomita un exceso de alcohol ingerido en los bares donde se bebe sin sed, y rodeado por la casposidad de la derechona más rancia, hoy oronda por su reciente hegemonía, ponía en evidencia el engreído perro flauta un clerical y ya anunciado antisocialismo  que, desde el 11 de junio de 2011, ha cruzado los límites del localismo para emular a su desaparecido líder del “unagrandeylibre” y actuar creyendo que la divinidad lo ha tocado para asumir metas más altas.

Se sospechaba, aunque otros tenían la certeza, que su cacareado apoliticismo no era más que una máscara veneciana para esconder la verdadera faz de quien no cree en el sistema, en este caso de libertades, y quiere visualizar una falsa equidistancia con los partidos políticos aunque, paradójicamente, se valga de uno propio para poder lanzar sus exabruptos con impunidad.

No duda, escondiéndose tras una armadura de auto supuesta honradez y erigiéndose en adalid de sí mismo, hacer del Ayuntamiento su campo de batalla personal y, con el único objetivo de entorpecer la buena marcha del municipio, lanzar retos a la confrontación sin importarle que el daño colateral de su infame actitud es la propia ciudad que él presume de defender.

Y con almidonado porte, más propio de engominados cabellos y de pechos azules surcados por acangrejadas saetas de los años 40 del pasado siglo que de la naturalidad que debería prevalecer en la política local, el individuo intenta demostrar compromiso cuando lo que traslada es, únicamente, odio y frustración.

Seguro que le reconcome las entrañas que unos “simples rojos” (como algún apergaminado de sus seguidores ha tildado a los socialistas) no hayan aceptado su oferta para ostentar el bastón de mando a cambio de unas paellas.

Con la misma seguridad también, esas entrañas deben entrado en un estado de shock doloroso cuando estos “rojos”, negándose a aceptar una de las propuestas más vergonzosas que se puede hacer a un político, pusieron de manifiesto un estigma de la traición que el susodicho lleva  interiorizado y del que, de manera harto inconscientemente consciente, de vez en cuando hace uso y gala.

Y no duda en utilizar la cobarde insinuación, rayana a la difamación personal, profesional y política para provocar crispación  y así calmar el dolor que le produce el desmesurado odio y rencor que lleva acumulado desde el 22 de mayo de 2011.

Y eso es intolerable.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada