diumenge, 12 de desembre de 2010

Me venció el morbo


Sí, ayer fui uno más de aquellos que hicieron subir los índices de audiencia de Tele 5 y fui un espectador más del espectáculo que el programa La Noria ofreció a todos los televidentes.

En mi descargo puedo afirmar que fue por casualidad (querido zapping), sin alevosía, pero al mismo tiempo, habiendo aterrizado ya en el programa, con dosis de morbosidad más que de curiosidad por ver cómo discurría la entrevista que estaban haciendo al impresentable abogado, fugado de la justicia española, Rodríguez Menéndez.

Ahora me pregunto si un individuo como éste merece que, alguien más que la justicia, le dedique un minuto de su tiempo. Si periodistas de la trayectoria profesional de María Antonia Iglesias, Pepe Calabuig o Jordi González deben soportar los insultos, descalificaciones y malos modos de ese energúmeno.

Me pregunto si es justo que un prófugo de la justicia que reconoce haber jugado con los sentimientos de alguien a quien han asesinado a sus hijas (las niñas de Alcácer), que ha colaborado en la distribución gráfica, y así poner al descubierto las íntimas inclinaciones sexuales de un ciudadano, sea quien sea e independientemente de la catadura moral (Pedro J. Ramírez), o que se ha enriquecido vendiendo la vida y miserias de sus defendidos (Dulce Neus o el Dioni)

Y me sigo preguntando si una cadena de televisión, por muy privada que sea, no debe seguir un código ético para que este tipo de personajes no se lucren por salir en antena y se puedan llegar a convertir en ejemplo para otros ciudadanos.

Lamentablemente, las audiencias mandan y, con toda seguridad, ese circo mediático en que se han convertido ciertos programas televisivos continuará siendo la pista donde el zapping me hará aterrizar más de una vez.

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