diumenge, 3 d’octubre de 2010

El 29 – S, ejercimos un derecho constitucional, mal que pese


¿Es un delito ejercer un derecho amparado en la Constitución? Sin ningún género de dudas la respuesta es NO. ¡Faltaría más!

Pues bien, parece que los dos sindicatos de clase convocantes de la movilización del 29-S, UGT y CCOO, así como las organizaciones sindicales que les daban soporte, han cometido el mayor delito conocido al hacer efectivo un derecho básico en un estado de libertades como es el de la huelga.

Porque de manera perversa, y para no analizar los motivos de la convocatoria que dejarían al descubierto a los verdaderos responsables de la situación que ha provocado la protesta, algunos sectores económicos y políticos entran en la peligrosa dinámica de cuestionar el derecho así como la legitimidad de quien lo ejerce, en este caso los trabajadores y trabajadoras a través de sus representantes.

Nada más sencillo que minimizar el éxito de la huelga, acusando a los piquetes informativos de presionar para que no se ejerza el derecho al trabajo; un derecho al que todos los ciudadanos y ciudadanas deben poder optar pero que, como mínimo, más de cuatro millones de trabajadores i trabajadoras no pueden ejercer; y un derecho amenazado por piquetes coactivos que, como espada de Damocles, habían puesto algunos malos empresarios sobre la cabeza de trabajadores i trabajadoras si optaban por secundar la convocatoria del 29-S. (Claro que estos últimos no aparecen en los medios de comunicación, a pesar de su cobarde agresividad).

50, 60, 70 u 80% de seguimiento, depende de quien haga la medición, de los factores que se tomen y de los sectores donde se realice pero, lo que no cabe duda, es que la convocatoria ha tenido un apoyo significativo de trabajadores y trabajadoras en activo a los que se ha de añadir los millones de parados, a pesar de no estar contabilizados, así como los millones de pensionistas que están viendo como merma su poder adquisitivo.

No es una clara demostración de que la gran mayoría de la ciudadanía está en contra de que se apliquen medidas que, para incentivar una discutible recuperación económica a corto plazo, sólo se lesionen los intereses de los que han sufrido las consecuencias de la irresponsabilidad de los que han provocado la difícil situación económica y social que padecemos y que, paradójicamente, serán los beneficiados con las reformas que, también paradójicamente, no les gustan pero que defienden?

En una huelga, en esta huelga, sólo hay una clara ganadora: la libertad a ejercer un derecho democrático de libertad, a pesar de que algunos energúmenos hayan querido atentar contra él. El resto son valoraciones torticeras que tienen, como única intención, prostituir la proyección mediática de un malestar general que, por mucho que se quiera esconder bajo la anécdota de conflictos puntuales, no se puede obviar.

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