divendres, 17 de setembre de 2010

29 - S. Nos jugamos mucho


Hoy, comentando con algunos compañeros gallegos la oportunidad de la Huelga General convocada para el día 29 de septiembre, me parecía estar reviviendo el agrio debate suscitado sobre la sentencia dictada por el Tribunal Constitucional contra el Estatut de Catalunya donde algunos, con el único ánimo torticero de culpabilizar a los no independentistas, quieren obviar que dicha sentencia surge únicamente por un recurso presentado por el Partido Popular.

En el caso de la Huelga General algunos, para justificar su decisión de no secundar esta movilización, culpabilizan a los sindicatos olvidándose de que no han sido las organizaciones sindicales quienes han aprobado la Reforma Laboral sino las fuerzas políticas secundadas, a regañadientes por considerarla incompleta, por la patronal española.

Puedo asegurar, sin ningún género de dudas, que los sindicatos no tienen como objetivo la utilización de la huelga y que ese derecho es el último recurso para presionar y manifestar el desacuerdo de la sociedad contra unas medidas recesivas y lesivas para los intereses de los trabajadores y trabajadoras.

Aunque también entiendo que algunos piensen que la convocatoria de esta huelga sea a destiempo o tarde, a la vista del inmovilismo manifestado por el Presidente del Gobierno negándose a reconsiderar una posible reforma de la Reforma.

Pero, ¿se han planteado quienes hacen esa afirmación cual será el siguiente paso que el Gobierno, sea del color que sea, podrá dar si el conjunto de la sociedad no demuestra que puede unirse en una sola voz para manifestar su opinión contraria a ciertas decisiones políticas?

Es cierto que ejercer el derecho a la huelga implica un sacrificio de todo tipo pero, en este caso, creo que es necesario una demostración de fuerza y de unidad. Nos jugamos mucho, nos jugamos el futuro.

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