dissabte, 12 de desembre de 2009

Nueva fórmula: ¡¡¡VENCER LA CRISIS, AUMENTANDO EL PARO!!!


Hace escasos días, con tono de provocación, sorna y, supongo, con ánimo de que alguien entrara al trapo, un joven comerciante de los de toda la vida preguntaba en voz alta a su padre, jubilado trabajador heredero del negocio familiar y que en ese momento atendía la caja de su tienda de ultramarinos reconvertida a supermercado de aire preconstitucional, si sabía que de cada cinco trabajadores tres eran funcionarios.

Sin ningún género de dudas, la pregunta afirmativa que levantaba la sonrisa de condescendiente aquiescencia de la clientela que en ese momento hacía cola tenía un doble sentido.

Una, continuar manteniendo vivo el estereotipo del funcionario de efectividad y eficacia nula que, con manguitos y visera, tenía como única tarjeta de presentación el “vuelva usted mañana” y, dos, convertirse en el vocero de aquellos que afirman que una de las soluciones de la crisis económica radica en la reducción del coste de las plantillas de una Administración, presuntamente sobredimensionadas, amparándose en datos comparativos con otros países de nuestro entorno.

El proceso de modernización de la Administración Pública en cualquiera de sus ámbitos es un hecho contrastado y valorado, que no podría llevarse a cabo sin la implicación directa de los trabajadores i trabajadoras conscientes de su compromiso con la ciudadanía, más allá de una simple relación contractual.

No es justo que alguien intente seguir manteniendo el blanco y negro con el que Forges, Chumy Chumez o Mihura, por ejemplo, ridiculizaban la máquina burocrática oficial de la España de la pre o post transición a través de sus incisivas viñetas del Hermano Lobo , la Codorniz o El Papus, intentando trasladar la falsa imagen de una nula transformación que, aunque les pese, está viviendo día a día la Administración Pública, vendiendo un inexistente paralelismo con la actitud inmovilista y de falta de visión evolutiva que alguien está aplicando a su negocio.

Y en segundo lugar, si se quieren utilizar las cifras y porcentajes como soporte argumental de según qué afirmaciones, uno debe contar con los datos reales.

En cifras absolutas, en España se sitúa el ratio de habitantes por funcionario en un 6,5%, es decir, un funcionario por cada 15,5 habitantes.

Como dato significativo, y atendiendo a esa necesidad perentoria de compararnos con el resto de países, apuntar que en Francia, por ejemplo, hay un empleado público por cada 12,5 habitantes, y que en Suecia, paradigma del Estado del Bienestar, la cifra se reduce a 8,1 habitantes.

Si los números los trasladamos al ámbito de actividad, la relación entre población activa y funcionarios (que nadie olvide que el personal al servicio de la Administración también tiene la condición de trabajador y trabajadora) se sitúa en un 13,15 %, es decir, un funcionario por cada 7,4 trabajadores.

Y si queremos jugar más con los números, y operar con el dato del paro existente, la relación se sitúa en casi un 16 %, es decir, 1 funcionario por cada 6,26 trabajadores en activo, nada que ver con el 3 a 5 que, de manera malintencionada, intentaba vender en su negocio el comerciante aludido.

Es normal que se intente autojustificar y culpar al ajeno de la precariedad que se padece, más aún cuando la situación se sufre por causas ajenas a la propia voluntad, pero no es de recibo que alguien intente mantener su clientela aparentando una solidaridad basada en la empatía de la sonrisa falsa, cargando culpas sobre otros que no la tienen, para pasar de puntillas sobre su propia exculpación o, lo que es más grave, para esconder que en momentos como este puede iniciarse el verdadero reflote de su rancio negocio.

Porque son profesionales del “hoy se fía”, los que han cogido el relevo del crédito alimentándose de la necesidad inminente del "plato en la mesa", aplicando la usura del interés emocional, conscientes de que a mayor precariedad y paro, mayor potencialidad y negocio.

Por eso no les importa, anclarse en la incongruencia y el absurdo afirmando, de manera psicóticamente irresponsable, que la solución al paro está en reducir el número de personal al servicio de la administración pública a 1 millón de empleados, es decir que según estos energúmenos, venceremos la crisis situando el número de parados en más de 6 millones.

¡¡¡Alucinante!!!

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