diumenge, 4 d’octubre de 2009

Mariano, ¿toro o torero?


Ni a mi, y seguro que a nadie, le pueden extrañar las “lindezas” que un día, y otro también, suelta don Mariano en su afán de culpabilizar al PSOE de todo aquello que acontece en la órbita mundial.

Recorre plazas buscando complicidad para su propia ridiculez, sin entender que todo lo que vomita es fruto de una voracidad desmesurada que la gula de su ambición, como si de una caricatura de Carpanta se tratara, no le deja digerir.

Ebrio de su elocuencia y jaleado por los entregados "bocadilleros" asistentes a su espectáculo va envalentonándose, arrimándose cada vez más al esperpentismo de su locuacidad convencido de que su faena merecerá, finalmente, una salida por la puerta grande.

Lo mismo da capotazos denunciando que la única culpable de la crisis económica y social en la Unión Europea es España, que utiliza la muleta para culpabilizar a ZP, hoy mismo, del secuestro de un pesquero español por piratas somalíes.

Y sus incondicionales lo vitorean, lo llevan en volandas, y piden al presidente que se corten las orejas y el rabo, pero, ¿del toro o del torero? Porque bien mirado, no hay en la plaza más negro zaíno que el propio Mariano.

Nadie le va al quite. Unos porque ya son fondones y prefieren que sean los novilleros los que salgan al ruedo, y éstos últimos, porque esperan que su alternativa les llegue en plenas facultades.

Han escondido la pica que le quitaría fuerzas, sólo le clavan banderillas desde la barrera, para que cada vez, auto-lididiando su propia incongruencia, se acerque más al tercio de matar.

Desde mi agnosticismo, ¡Dios nos libre de Mariano y su cuadrilla!

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