dimecres, 26 d’agost de 2009

Me equivocaría otra vez

Después de más de treinta años dedicado al mundo de las relaciones laborales, mayoritariamente desde la denominada parte social pero con independencia del lado de la mesa en la que me encontrara, siempre he defendido que la plantilla de una empresa ha de considerarse como el activo más importante del que dispone.

He partido de la base, en todo momento, de que es necesario impulsar i incentivar vías de diálogo y de negociación que permitan llegar a acuerdos de complicidad a fin de mantener un sano equilibrio entre las reivindicaciones de ambas partes, empresa y el colectivo de trabajadores.

Y nunca he dejado de desoír las peticiones de los trabajadores ni de la empresa y, si ha sido necesario, he aportado elementos que, aparentemente beneficiaban a la “otra parte” pero que, por responsabilidad, salud y estabilidad del fruto de la negociación, hubiesen distorsionado el desarrollo del posible acuerdo, como en algunos casos se ha demostrado y porque a pesar de que uno siempre quiera ganar, en negociación colectiva nunca son buenas las goleadas, es preferible encontrar un equilibrio satisfactorio para todos.

Después de dos años políticamente al frente de los recursos humanos del Ayuntamiento de Sant Feliu de Guíxols puedo afirmar, siempre a manera de reflexión y desde la libertad que me proporciona este bloc que es el mío, que me embarga cierto sentimiento de decepción por las actitudes satanizadoras hacia una política de personal que, lo único que ha perseguido y seguirá persiguiendo, es la consolidación de los puestos de trabajo, la creación de empleo y la mejora de las condiciones laborales y económicas de los trabajadores y trabajadoras. Y a nadie se le escapa la dificultad que entraña alcanzar estos objetivos, tendiendo en cuenta los preceptos legales y presupuestarios que encorsetan a la Administración Pública.

Posiblemente, como me han apuntado más de uno durante este tiempo, me estaba equivocando.

¿Por qué tenía que consolidar cantidades más allá del 2% permitido para afrontar una valoración de puestos de trabajo si no la pedían?

¿Por qué, utilizando mecanismos harto discutibles, consolidaba en masa salarial, en concepto de productividad 200.000 euros provenientes de horas extras si no entraba dentro de sus reivindicaciones?

¿Por qué ponía las bases de la Gestión por Competencias o Evaluación del desempeño, potenciando así la promoción interna de manera general si no entraba dentro de sus expectativas?

¿Por qué aumentaba el complemento de destino hasta los máximos que permite la ley?

¿Por qué me sometía a un acuerdo en el TLC sobre jubilaciones parciales, manteniendo los premios de jubilación a esos trabajadores cuando es una cuestión, como mínimo, irregular?

¿Por qué, porqué y tantos por qué?

Pues bien, porque previendo el futuro, y desde mis propios principios, entendía que era justo y valía la pena apostar por una plantilla que durante años, había sido fruto del despotismo colectivo.

Y ahora, a pesar de mi interna decepción, sigo pensando lo mismo.

Porque, a pesar de que una falta de visión basada en cuestiones personales y políticas y no desde la obligada defensa de un colectivo, pueda hacer peligrar acuerdos suscritos de dudosa pero a la vez beneficiosa alegalidad, o bien obligue a rescindir diferentes contratos de trabajo, seguiré abogando por los mismos planteamientos basados en la estabilidad laboral, como he hecho y demostrado hasta este momento.
Posiblemente me he equivocado, no quito la razón a quien hace esta afirmación, pero como mi objetivo no es el reconocimiento personal, sino lo que entiendo justo, ME EQUIVOCARÍA OTRA VEZ.



1 comentari:

  1. El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Te felicito por querer volver a tropezar, al menos en este tema. Gracias a quien correponda por que aún quede alguien como se ha de ser. Enhorabuena compañero, sigue así.

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