dilluns, 2 de març de 2009

Adeu, amic Pepe

Dicen que “algo se muere en el alma, cuando un amigo se va”. Y no es que yo crea en el alma, pero sí en los amigos.

Si ese argumento llamado alma bajo el que muchos se resguardan cuando no tienen otra justificación tangible bajo la que cobijarse existe, este fin de semana ha sido realmente aciago, porque se ha muerto un amigo

No había tenido la suerte de conocer a Pepe Rubianes, pero creo que no es necesario conocer personalmente a alguien para que, coincidiendo con sus ideas y su manera de expresarlas, uno pueda sintonizar tal con ellas que pueda sentirse plenamente cómplice con él.

Porque cuando Pepe Rubianes aparecía y se dirigía a los presentes con esa hipérbole desmesurada que lo caracterizaba, los que estábamos ante él, sonreíamos como si le conociéramos de toda la vida.

Quiero transcribir aquí la carta de despedida que Andreu Buenafuente ha dirigido al amigo Pepe:

“Tal como está el mundo en estos momentos (hecho una mierda), no podemos permitirnos que Pepe Rubianes se haya marchado. Pero habrá que hacerse a la maldita idea de su desaparición porque la vida es un mal guión en el que, al final, te mueres. Todos los que queremos y seguimos a Rubianes, estamos desorientados, tristes y nos resistimos a hablar en pasado. Personalmente, voy a pensar que se ha ido a uno de sus innumerables viajes, -posiblemente África- y que cuando vuelva...”

Hasta siempre, Rubianes.

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