dimarts, 4 de setembre de 2018

¿Calle en SFG dedicada al 1-0? ¡NO!



Salvo que el 1 de octubre es el día internacional de la música, ninguno de los acontecimientos que se pudieran conmemorar ese día merecen que Sant Feliu dedique una
de sus arterias principales, como es la Rambla Vidal, a recordar ese día.

Un 1 de octubre de 1823, Fernando VII restableció la Inquisición.

Un 1 de octubre de 1936, Franco fue nombrado jefe del Estado.

Y un 1 de octubre de 2017, se intentó celebrar un ilegal Referéndum en Catalunya, que fue reprimido por orden judicial.

De todos modos, entiendo que no comparto, que “nostálgicos” de las tres posibles aniversarios intenten que lapidariamente se mantengan sus aspiraciones, recuerdos o frustraciones poniendo nombre a una calle, pero cada uno de esos acontecimientos responden a unas cuestiones muy específicas que colman las expectativas solo de una parte de la ciudadanía, generando a la vez rechazo a otra gran parte, no dejando indiferente a nadie.

¿No sería lo deseablemente lógico que la dedicatoria de una calle a algún tema determinado fuese tan aséptica que no produjese heridas a la mayoría de ciudadanos y ciudadanas?, pues el 1-0 como Día del Caudillo, de la Inquisición o del Referéndum contentará a muchos, pero posiblemente a tantos como molestará u ofenderá?

Eso sin olvidar que, al ser dedicatorias políticas o ideológicas, irán en paralelo y por consiguiente estarán supeditadas a la voluntad de quien ostente el poder político en un momento determinado.

A mi modesto entender aquí no vale recoger firmas para presionar a la Comisión de Nomenclátor de Sant Feliu de Guíxols para que decida si el 1 de octubre tendrá una calle en la ciudad.

Para lo único que podrían servir esas 1200 firmas que afirma haber recogido el grupo político que vindica el 1 de octubre como nombre alternativo a la hasta ahora Rambla Vidal, sería para exigir la convocatoria de un proceso de participación ciudadana que permitiese opinar a toda la ciudadanía (no solo a los que están de acuerdo con ellos), y donde el resultado recogiese tanto a los que pueden decir sí, no o bien que les sea indiferente.

A mi no me han preguntado, pues supongo saben que mi respuesta hubiese sido un NO rotundo a cualquiera de los tres supuestos de aniversario del 1 de octubre, pues los tres van ligados a imposiciones políticas que ninguna calle o plaza de Sant Feliu merece referenciar.


dilluns, 3 de setembre de 2018

SFG. Patètica educació d’algun polític


És patètic, doncs és un dels paradigmes de la hipocresia política veure com els aspirants a obtenir un càrrec de representació, i veient propers uns comicis electorals, posen cara de simpatia i fent un esforç empàtic reparteixen petons, abraçades i promeses sabent, com també ho saben els petonejats  i abraçats, que els estan enganyant.

Però puja d’intensitat aquest patetisme quan el “repartidor” de carantoines, que també espera rebre-les, és un reincident recalcitrant en aquesta espècie de tacticisme electoral basat en el fum i les promeses vanes, i intentant traslladar naturalitat no s’ha dona del ridícul que fa (possiblement és un sentit que no té), i cadira sota el braç es dedica a deambular taula a taula a vendre les seves bondats.

Si el seu objectiu és guanyar per primer cop unes eleccions després d’anys d’intentar-ho, i legitimar un govern sense supeditacions a mocions de censura amb pactes de governabilitat legalment espuris, sap que és una estratègia que no li ha donat els resultats que esperava, malgrat que durant la legislatura que encapçala actualment hagi dedicat els esforços per a guanyar les properes eleccions, deixant en segon termini el que hauria de merèixer la seva única atenció: tots els ciutadans i ciutadanes, no només els que integren el seu volum de suports.

Però ahir, a aquesta falsedat del “postureo babosil” propi i estrany, indiscutible imatge de la mediocritat política, s’ha d’afegir la manca d’educació que va demostrar aquest càrrec electe, (tot al contrari a l’actitud de les dues polítiques que van estar presents durant tot l’esdeveniment) doncs apareixent a la sobretaula del dinar organitzat per una de les associacions de veïns de la ciutat, va menysprear a consciència d’una manera selectiva a una sèrie de ciutadans i ciutadanes, negant de manera incomprensible una mínima salutació en un gir que podria assimilar-se a allò de “fer la cobra”, si és que algú hagués provocat aquesta acció serpentina, avui tan de moda.

Malgrat ser conscient que aquest grup de ciutadans no són votants d’ell, sinó tot el contrari, el polític, actuant com a polític com en teoria ahir estava fent, hauria d’empassar-se el seu habitual orgull i ego desmesurat, i no perdre l’educació com la va perdre aquest 2 de setembre, i tragant-se la bilis intentar demostrar que vol representar a tots els ciutadans i ciutadanes, entre els que s’ha de dir, es trobaven el màxims responsables d’aquesta Associació de Veïns.



dissabte, 1 de setembre de 2018

La convivencia en Sant Feliu


No he podido resistirme a la tentación, y aún en diferido a través de la grabación de Radio Sant Feliu he escuchado parte del Pleno Municipal del pasado 30 de agosto, sobre todo en lo que hace referencia a la moción presentada por el Grupo Municipal Socialista sobre el “uso” del espacio público, que yo definiría sencillamente como “abuso”.

A riesgo de volver a ser tachado por enésima de “fascista”, no puedo menos que manifestar mi acuerdo con lo que plantea esa moción, aunque pienso que está presentada tarde y a destiempo, pues como era de esperar, dado el estado de crispación que estamos sufriendo, y estando a las puertas del 11 de setiembre, creo que era innecesario abrir ese melón pues irremediablemente el debate iba a centrarse únicamente en lazos y elementos amarillos que algunos quieren “disfrazar” como símbolo de reivindicativo de la libertad de unos políticos presos, aunque la realidad es que han convertido el color amarillo en una opción política, legítima pero simplemente vindicativa.

Lo que menos debía centrar el debate de esa moción era de lazos y simbología amarilla y lo que se intenta representar con esos elementos, y en cambio fue de lo único de lo que se trató.

De soslayo los regidores hablaron de convivencia o de la utilización del espacio como lugar donde todos los ciudadanos pudieran sentirse cómodos, siendo precisamente estos políticos como responsables de administrar ese espacio para todos, que no de todos, los que optaron en defender su postura de manera airada, lanzándose acusaciones incoherentes animados por un público “entregado”.

¿Soberbia, disciplencia, superioridad? Cada uno puede sacar sus propias conclusiones poniendo cara a cada uno de los regidores que intervinieron, pero ayer, con argumentos absurdos y incoherentes, votaron en contra de lo que como regidores están obligados a cumplir y defender:

  • Que se pueda expresar lo que cada uno piense o crea en libertad, evitando homogeneizar el espacio público.
  • Que los espacios públicos no se banalicen haciendo uso de simbología de cualquier tipo que implique que parte de la ciudadanía no se encuentre cómoda, se sienta excluida o hasta insultada.
  • Que no se permita poner o hacer uso de pintadas, plásticos, pancartas o carteles sobre ningún tipo de bien público, edificio público, vía pública, mobiliario urbano y paisajístico, y otros de valor urbanístico, arquitectónico o histórico tal y como establece la Ordenanza municipal de Convivencia Ciudadana aprobada por el Pleno municipal de 29 de enero de 2009.
  • Que se emplace a la ciudadanía que quiera expresarse libremente que lo haga de acuerdo con aquello que establece la ordenanza de Convivencia Ciudadana.


En ese Pleno los regidores de Sant Feliu de Guíxols, simple pero gravemente, aprobaron saltarse la ordenanza de convivencia (cuya elaboración tuve el honor de liderar en mi etapa de Regidor de Gobernación y que alguno de los ayer presentes debieron de sancionar como primer edil), llegando a afirmar que pueden hacerlo si lo autoriza el pleno (sic) como han hecho con alguna pancarta, y que no olviden que es algo rayano a una decisión delictiva, hoy tan de moda.

Entiendo que los gritos e insultos de algunos asistentes, que en absoluto son ejemplo de una determinada opción política de color determinado, puedan mediatizar alguna intervención obligando hasta a utilizar un tono no adecuado, aunque también debo reconocer que desde la frialdad y en perspectiva, no sé si hubiera podido tener aguante cuando ayer se produjeron intervenciones insultantes que quisiera pensar se deben a la “cercanía” de las elecciones municipales.

Y algunos pueden entender que me hayan dolido personalmente algunas afirmaciones, sobre todo por provenir de quien provienen.

¿Cómo un regidor puede afirmar que las calles que no están adornadas con lazos amarillo son indignas?

¿Cómo un regidor puede afirmar que el movimiento LGTB es “ideológico”? Es ponerse a la altura del Papa cuando enviaba a los homosexuales al psiquiatra.

Coincido con el Alcalde en que no me gustan los lazos ni las pintadas, que no son otra cosa que gamberradas, pero en su intervención le faltó la decisión que en este caso debía tener.

No tengo ninguna duda de que como si de un debate público se tratara, tendré a oportunidad de la réplica o hasta de otra intervención por alusiones.

    

dijous, 30 d’agost de 2018

¿Yo soy el fascista?


Resulta que lo que yo creía legítimo y correcto es propio de un fascista.

Porque según esos ictéricos advenedizos que han usurpado el protagonismo social que no tienen, no creer -y manifestarlo con respeto- que la independencia de Catalunya sea lo más positivo para los catalanes, es ser un fascista.

Porque según esos ictéricos advenedizos que repudian el nacionalismo español, sentirse simplemente catalán y cómodo en España rechazando cualquier tipo de nacionalismo, es ser un fascista.

Porque según esos ictéricos advenedizos que se han adueñado de nuestras ciudades apelando únicamente a su interés mediático, reclamar que el espacio público no es propiedad de nadie por ser el lugar donde todos nos hemos de sentir cómodos, es ser un fascista.

Porque según esos ictéricos advenedizos que se disfrazan de defensores de la libertad, reclamar que el ejercicio de la libertad acaba cuando comienza la del vecino, es ser un fascista.

De poco vale haber luchado por la libertad contra la dictadura viviendo en la dictadura. Eso, según esos ictéricos advenedizos es ser fascista.

De poco vale haber aportado pequeños granos de arena para dotarnos de unas reglas de juego y así poder ejercer la democracia, pues según esos ictéricos advenedizos es ser fascista.

Con 61 años y después de haber dedicado la mayor parte de mi vida a la lucha por las libertades, unos ictéricos advenedizos que se han despertado ahora de un ideológico letargo mórbido se atreven a tildarme alegre y frívolamente de fascista.

Pues bien, ellos sabrán. Yo creía que ser fascista era ser intolerante y amenazante, esconderse y desfilar ufano y con superioridad tras banderas y simbología, mostrar “músculo” propio para compararlo con el del otro, hacer ocupación de lo que no les corresponde ni pertenece, e imponer su ley cuando asumen el poder político que no el social, que es simplemente la manera como están actuando esos ictéricos personajes desde el desprecio, el menosprecio y el ninguneo a aquellos que no pensamos como ellos.

Posiblemente algunos dirán, sobre todo esos ictéricos personajes, que ya soy mayor y que eran otros tiempos, pero mis credenciales están ahí, y no son otras que las del compromiso social de muchos años, ejercido y defendido (y que seguiré defendiendo y ejerciendo) junto a muchos compañeros y compañeras que de ese compromiso hemos hecho bandera, sin importarnos ideologías ni posicionamientos personales, siempre y cuando la coincidencia esté en la defensa de la libertad y la democracia.



dimecres, 22 d’agost de 2018

Franco y los desaparecidos


Creo que el objetivo debe ser convertir el Valle de los Caídos en un memorial para que no olvidemos lo acaecido a partir del 1936, y aprendiendo de la reciente historia, no caigamos en los mismos errores que propiciaron un levantamiento militar, una guerra civil y 40 años de falta de libertades.

Pienso así que ese faraónico monumento debe ser el punto en encuentro de todos, donde los posicionamientos ideológicos de hace más de 80 años y que la mayoría de españoles no vivimos (aunque muchos sufrimos la consecuencias), deberían pasar a segundo plano, convirtiendo ese espacio en el centro pedagógico de la concordia, sin vencedores ni vencidos, para que en un futuro cercano podamos catalogar como lejana anécdota aquello de las dos Españas.

Ya manifesté mi desacuerdo en una ocasión cuando el sacar los restos de Franco del valle de los Caídos se convirtió en un objetivo prioritario, pues creo que no hay mayor “castigo” para Franco y sus seguidores que “quitarle” todos los privilegios como cadáver, y ponerlo a la misma altura que aquellos a los que por acción u omisión ajustició, dejándolo en compañía de todas estas miles de víctimas para que puedan mantenerlo señalado durante toda la eternidad.

Porque además creo que flaco favor se hará para conseguir pasar página y avanzar en dosis de concordia, que no olvidar, si contribuimos a convertir otro punto de la geografía española donde se inhumaran los restos, en un lugar de peregrinación n el que aquellos que añoran la falta de libertad de esos años podrán reunirse para ensalzar la figura de Franco.

¿No sería mejor y más positivo dedicar totos los esfuerzos y recursos en localizar, exhumar y dar sepultura a todas y todos los miles de españoles que todavía hoy están en fosas comunes y cunetas, sin obligar a los familiares a “mendigar” ayudas o a invertir recursos personales?

¿No sería lo más justo y gratificante para las familias de los desaparecidos durante guerra y dictadura, que el Estado tomase la iniciativa efectiva, y así permitir honrar los restos de sus seres queridos?

No soy conocedor de que nadie de mi familia esté desparecido y que presumiblemente esté tendido en alguna cuneta o fosa común, pero sí conozco a varios compañeros y amigos que están o han estado en esa dolorosa situación, y me atrevería a afirmar que su prioridad es localizar a sus familiares para darles sepultura, y no el ánimo de venganza contra los del “otro bando”.


dijous, 16 d’agost de 2018

Mañana contra el terrorismo un solo corazón


¡Desnaturalizados! Ese es el calificativo más suave que se me ocurre para tildar a esos “hijos de la gran chinganga”, como dirían los mejicanos, que aprovechándose de la acción asesina de unos terroristas, intentan argumentar y justificar sus espurias intenciones y deleznables actos.
No les importan los 16 muertos que ocasionaron los terroristas en Barcelona y Cambrils, mañana 17 de agosto hará justo un año.
Para estos descerebrados, “marcar paquete” y esconder así su cobardía es lo primordial; la misma cobardía con la que actuaron aquellos terroristas, i seguro que con el mismo sentimiento de frustración por no haber conseguido un mayor número de víctimas
¡Qué nivel de podredumbre personal!, porque sólo podrida puede ser el alma de aquellos que intentan capitalizar el dolor ajeno, haciendo acusaciones sin sentido sin importarles el daño causado ni el que causarán.
Porque no sólo se les ocurre acusar de complicidad al estado español con el estado islámico en la preparación y perpetración de aquel acto, acusando directamente de terroristas a todos los catalanes que se consideran españoles.
Porque no sólo se atreven a acusar de ineficacia e ineptitud a unos cuerpos policiales, enfrentándolos a otros.
Ya se atreven hasta a decidir, juzgar y cuestionar los sentimientos de cada uno, coartando la libertad de poder recordar colectivamente aquel acto terrorista, ratificar la condena explícita y manifestar la solidaridad con las víctimas.
¡Y me jode! Claro que me jode esa muestra de cobarde e indecente crueldad, sobre todo cuando proviene de gente que no ha vivido de cerca un atentado, y que se atreve a ponerse en el lugar de aquellos que lo han sufrido.
Pero lo que más me jode y me frustra es ver cómo personas a las que yo creía con dos dedos de frente, con sentimientos arraigados por haber reivindicado siempre desde la solidaridad, ahora se hacen eco y avalan a esos destripaterrones, con tanta bajeza moral como falta de vergüenza.
Como dice uno de los lemas que mañana acompañará al acto de recordatorio en Barcelona, que no de homenaje, “contra el terrorismo sólo debería haber un solo corazón”
¡Y bajo esa premisa seguiré actuando!


dimecres, 15 d’agost de 2018

Ara reclamen la retirada a SFG?


Ja fa mesos que moltes ciutats, també Sant Feliu, pateix un invasió de color groc  que malgrat disfressar-se de legítima reclamació de llibertat de presos polítics -per a mi polítics presos-, no deixa de ser la bandera i la simbologia representativa d’aquells que també legítimament, reivindiquen la independència de Catalunya.

A Sant Feliu només les xarxes socials han sigut la balconada des d’on els ciutadans i ciutadanes que condemnen l’ús abusiu de l’espai públic han manifestat el desacord, no responent a la provocació d’aquells que conviden també a penjar altres elements reivindicatius de signe contrari, contribuint interessadament a visualitzar un increment de tensió i confrontació, així com a malmetre la imatge de la ciutat.

Com he dit en més d’una ocasió, crec que l’espai públic no és de ningú, el que implica que ningú pot utilitzar-ho per interessos particulars, tant siguin personals o col·lectius, i és l’Administració, en aquest cas la local, qui ha de gestionar-ho en benefici de tota la població, cosa que no ha fet l’Ajuntament de Sant Feliu amb el beneplàcit i/o tolerància de tots els partits amb representació al Consistori.

Si la gran majoria de militants del PSC, com em consta que és així, ha rebutjat aquesta okupació colorista des d’un principi, cal preguntar-se quins interessos estratègics han fet que sigui ara quan reclamin la “neteja” de la ciutat.

Per què han estat sords durant a tots aquests mesos a les veus que hem reclamat un i altre cop la retirada de pancartes, llaços, pintades i cartells, i que es respectés la correcte utilització de l’espai?

Si aquesta moció del PSC no respon al postureo i tacticisme pre-electoral i pactat, quina actitud tindran cadascú dels partits que conformen el Govern Municipal el dia després de que s’aprovi o rebutgi l’esmentada proposta?