dilluns, 18 de juny de 2018

El Aquarius me hace reflexionar


 Vista la proyección mediática del tema, así como las declaraciones que durante estos últimos días están inundando redes y medios de comunicación, parece que acoger a los 629 inmigrantes del Aquarius en el puerto de Valencia  sea un punto de inflexión para que el problema interno que aqueja a personas de determinados países que se ven obligadas a emigrar, vaya a entrar en vías de solución definitiva.



Creo que simplemente, dentro de la complejidad, se ha afrontado una situación puntual que exigía medidas excepcionales por responder a una urgencia humanitaria que debía atenderse obligatoriamente, a la que España ha reaccionado con agilidad y que es de lo único de lo que podemos sentir cierto orgullo.

No entiendo cómo se puede manifestar alegría o satisfacción por acoger a 629 personas alardeando además de ello, cuando lo que deberíamos sentir es una internacional vergüenza colectiva por nuestra incapacidad para aplicar soluciones allá donde se origina el propio problema, pues  poniendo parches posiblemente calmemos nuestra conciencia, pero muy poco contribuimos a una solución efectiva sino que a mi modesto entender, lo que hacemos es “enquistar el problema por deslocalización”

Porque cabe preguntarse, ¿ahora qué?, pues estos 629 inmigrantes, al igual que los miles que huyen de la muerte y precariedad en sus países o que aspiran legítimamente a una vida mejor y que acogemos por cuestiones humanitarias -¡como debe ser!-, han pasado a estar bajo nuestra responsabilidad, por lo que hemos adquirido el compromiso de darles lo medios para conseguir su objetivo.

Según el Gobierno a los refugiados se les va a aplicar el estatuto del refugiado, atendiendo sus necesidades básicas.

Como hecho excepcional, a los 629 inmigrantes, con estatus de refugiado o no, se les ha concedido un permiso temporal de residencia de 30 ó 45 días, para después aplicarles la legislación vigente.

Por eso mi reflexión es una pregunta sencilla después de acogerlos, con bombo y platillo, de manera harto farisaica. ¿Después qué?. ¿Nos lavamos las manos y los abandonamos a su suerte? Siendo ciudadanos y ciudadanas, es lógico pensar que tendrán los mismos derechos y deberes que cualquier otro ciudadano, ni más ni menos, y eso conlleva darles las mismas oportunidades que al resto de ciudadanos y que lamentablemente, puedan sufrir la precariedad que en según qué temas y cuestiones también sufren el resto.

Creo que estamos ante situaciones que precisa y precisarán de acciones humanitarias puntuales a las  que obligatoriamente debemos dar respuesta, pero entiendo que no pueden basarse en una solidaridad mal entendida, pues el acogimiento globalizado no es la solución efectiva, ni mucho menos definitiva.

diumenge, 27 de maig de 2018

Reflexiones sobre la moción de censura


Tal y como suena, les importamos un carajo, porque están actuando simplemente por tacticismo político. Como mínimo es lo que se desprende de las manifestaciones que unos y otros están haciendo tras la moción de censura presentada por el PSOE.

Lo que es curioso es todos concluyan en justificar la presentación de la moción por la sentencia judicial del caso Gurtel. ¿Acaso no conocían todos, como sí lo conocíamos todos los ciudadanos y ciudadanas, la corrupción en la que se movían muchos dirigentes del PP?

Me pregunto si, desde esa coincidencia política lo lógico no sería una nueva convocatoria electoral que permitiese a los ciudadanos y ciudadanas manifestar nuestra voluntad, olvidándose de deseos y compromisos que, con toda probabilidad, no se traducirán en políticas efectivas.

Sea cual sea el resultado de la moción de censura todos pierden, pues o bien el PP sale impune parlamentariamente manteniendo su mancha pero aparentemente reforzado, y el PSOE con una imagen inconsistencia y de deterioro mediático, o bien el PSOE conforma un gobierno que no va a poder gobernar, aunque en su voluntad esté el hacerlo aplicando sus políticas.

Sólo basta hacer unas cuantas reflexiones

- Una moción de censura no modifica el arco parlamentario, con lo que el PSOE gobernaría con 85 diputados de 350, teniendo en frente a diputados con diferentes objetivos y políticas, y con unos importantes comicios electorales de ámbito local en ciernes.

- Una moción de censura no obvia la mayoría absoluta que el PP tiene en el Senado.

- Una moción de censura no va a eliminar la pugna por el mismo espacio electoral que litigan PSOE y PODEMOS.

- Una moción no va a derogar los presupuestos generales que aprobó el PP con el beneplácito del PNV.

- Una moción de censura no va a posibilitar que se haga efectiva, por ejemplo, la derogación de la Ley Mordaza, o de la Reforma Laboral que, por cierto, no está entre los objetivos verbalizados por Pedro Sánchez, o la subida de las pensiones.

- Una moción de censura va dejar muy poco margen para que Pedro Sánchez pueda visualizar un golpe de efecto ante la sociedad, con lo que puede generar más frustraciones que satisfacciones.

- Una moción de censura no hará renunciar a los independentistas catalanes a renunciar a sus aspiraciones.

Y por último, esta moción de censura no impedirá que los diferentes partidos políticos la apoyen sin pedir nada a cambio, con lo que previa o posteriormente, si el PSOE gana la moción de censura, deberá adquirir compromisos que le obligarán a gobernar bajo una permanente espada de Damocles.

Creo que solo una convocatoria electoral inmediata desde la transversalidad política, puede dar respuesta a la complicada situación en la que nos encontramos y que sufre la población.


divendres, 25 de maig de 2018

Noves eleccions


No m’agraden les mocions de censura doncs malgrat ser lícites, que no vol dir legítimes, responen als tacticismes dels partits polítics per assolir el poder que les urnes no els hi van atorgar.

A més a més l’exercici de la política està tan perillosament desprestigiat, que no ens podem permetre el luxe de contribuir a consolidar la desafecció creixent que patim, que és el que faran si ens furtem a la ciutadania el dret a expressar la nostra voluntat.

Entenc que si els partits polítics decideixen tirar endavant una moció de censura per a fer caure el Govern de Mariano Rajoy, ha de ser per raons objectives de les seves nefastes polítiques i no sota la justificació de la molt coneguda corrupció de molts dirigents del PP, que després de la sentència d’ahir sobre el cas Gürtel, sembla que ens vingui de nou.

Crec que en aquest moment, la responsabilitat i el sentit comú d’en Mariano Rajoy seria convocar noves eleccions, però estic convençut que això és simplement un desig utòpic d’un, jo, que continua creien en les moltes dosi que d’utopia ha de tenir l’exercici de la política.

Per això una possible moció de censura hauria de venir acompanyada pel compromís d’una convocatòria de noves eleccions generals de manera immediata, doncs l’objectiu ha de ser canviar radicalment les polítiques, sense oblidar que per fer-ne efectives de noves, un nou govern necessita l’aval explícit de la ciutadania, i això només es pot aconseguir amb una nova convocatòria electoral, amb candidates i candidats també nous.


dijous, 24 de maig de 2018

La palabra, un arma de futuro


Aún a riesgo de ser insultado y vilipendiado, no me quedaré callado como un mero espectador, y continuaré provocando el debate que permita confrontar ideas y opiniones desde el sano diálogo, pues siendo cierto que las palabras pueden ser un arma letal no dejan de estar cargadas de futuro, tal y como decía Celaya de la poesía.

Porque  aunque la visión particular de futuro se corresponda con nuestro presente o nuestro pasado, siempre aspiraremos a que se convierta en ese futuro que estamos condenados a compartir, y merece la pena que hagamos todos los esfuerzos posibles para diseñarlo.

Ya hemos dilapidado demasiado tiempo, pues la complacencia contemplativa por miedo, comodidad o complejo de unos,  y la interpretación de aquiescencia a sus planteamientos que de esa actitud han hecho los otros, ha provocado un relato endogámico y monótono al que todos hacen oídos sordos, y que no puede ser la base sobre la que reconstruir nuestra obligada convivencia.   

Ahora nos toca actuar a los ciudadanos y ciudadanas, apartando y relegando con energía a aquellos que aparentemente apuestan por el diálogo, pero que en realidad solo quieren utilizar la palabra como arma para poner en valor las discrepancias.

Apelando de nuevo a la poesía de Gabriel Celaya.

"Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan (mos)
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo".


dimecres, 23 de maig de 2018

El espacio público no es de nadie


Defienden aquellos que quieren utilizarlo como si de una propiedad privada se tratase, que el espacio público es de todos, legitimando cualquier actuación o acción que allí se quiera llevar a cabo, sin importar que el vecino también lo considere de su propiedad y que del mismo modo, crea que puede hacer en él lo que desee.

De manera constatada, esto está provocando cada vez más frecuentes situaciones conflictivas en unos espacios calificados como públicos, pues confluyendo intereses diversos -algunos totalmente contrapuestos-, y desde un mal entendido ejercicio de la libertad en una supuesta propiedad compartida, es irremediable que se llegue a la confrontación personal.

Si los ciudadanos y ciudadanas llegamos a entender que los lugares públicos no son de nuestra propiedad, sino que simplemente tenemos el dominio y que cualquiera puede circular por ellos respetando el fin para el que fueron creados, podremos concluir que son puntos de encuentro de la población donde todos deben sentirse cómodos, y no espacios para poner de relieve las diferencias.

Hoy parques, jardines, carreteras, calles, edificios públicos y últimamente playas, son espacios públicos ocupados por simbología representativa de una legítima reivindicación política, pero donde los impulsores de esas acciones no entienden que son simplemente usufructuarios junto con el resto de la ciudadanía, en absoluto propietarios, pues los espacios públicos no son propiedad de nadie.

Sería injusto obviar el protagonismo que tienen las administraciones responsables de gestionar y mantener los espacios públicos, que manteniendo una actitud política de pasividad manifiesta que junto a la tolerancia silenciosa demuestra complicidad punible, eluden velar por potenciar el respeto a las reglas convivencia, cerrando los ojos a situaciones que por acción/reacción pueden provocar violencia gratuita.



diumenge, 20 de maig de 2018

Govern d’en Torra: mofa i escarni a les dones


Deia el periodista Albert Soler, en un article publicat al Diari de Girona, que l’Elsa Artadi sembla haver caigut en política directament desembarcada d´un veler d’una regata, i veient la seva actitud prèvia a l’anunci que ha fet en Torra sobre la composició del seu Govern, té raó.

I no només per, com diu en Soler, la “pinta que gasta” -cabellera rossa al vent tipus anunci Pantener i riure simpàtic de premsa groga-, sinó perquè és conscient de ser el centre d'atenció i vol continuar sent-lo en aquest executiu del que forma part, al més fidel estil del pijerio que es donava fita en les festes posteriors a les esmentades regates, on les poques dones participants es convertien en centre d’atenció. I si només hi havia una, millor.

Fins i tot m’atreviria a afirmar que l’Artadi és l’artífex del Govern d’en Torra o que ha tingut la màxima incidència per decidir que figurin només tres dones entre catorze persones, en clara actitud de mofa i escarni d’en Torra i el seu Govern a la participació femenina.

El que dos d’aquestes conselleres sigui l’aposta paritària d’ERC i l’Elsa Artadi sigui l’única aportació femenina del grup d’en Puigdemont, fa sospitar que més enllà de la capacitat i l’alta vàlua professional d’aquestes tres dones -que no en tinc cap dubta que la tenen!-, hi ha un altra element decisori per a què el Govern de la Generalitat hagi decidit menysprear les dones, i ha de ser el protagonisme personal de qui vol demostrar que té la majoria.
No vull pensar que a la xenofòbia haguéssim d’afegir misogínia.





dissabte, 19 de maig de 2018

No a la privatización y sí a la remunicipalización


Para los que creemos que la mayor garantía para la prestación del servicio público es la gestión directa desde la Administración en cualquiera de sus modalidades, la nueva Ley de Contratos del Sector Público (LCSP), tras las enmiendas introducidas por la derecha política (PdCAT, PP, C’s y PNV) es un verdadero “jarro de agua fría”, pues continuará priorizando el beneficio empresarial privado al interés de la ciudadanía.

Es continuar avalando la privatización, y mantener la puerta abierta a aquel mercadeo que por una cantidad simbólica ponía en manos del capital privado empresas públicas rentables, atendiendo a razones en absoluto relacionadas con la mejora de la gestión o la rentabilidad, sino a motivos inconfesables de índole comercial, profesional, fraternal, de amistad o de cercanía de pupitre escolar.

Todos recordamos cuando a finales de los 80 y principios de los 90 se impulsó la venta de empresas públicas que representaban las “joyas de la corona”, campaña que en teoría tenía como objetivo un saneamiento de las arcas del estado mediante ingresos directos, pero que en realidad perseguía un ahorro en la gestión y el beneficio de terceros.  

Y no se trata de que la iniciativa privada no pueda participar en la gestión de determinados servicios públicos, ya que hay diferentes mecanismos para impulsar necesarias cooperaciones empresariales público-privadas, sino de que la Administración no ponga a subasta y venda aquellos servicios sobre los que tiene responsabilidad directa y de los que debe garantizar su prestación.

Si alguien se pregunta qué servicios se ponen en manos privadas, la respuesta es obvia. Los que no generan pérdidas, pues sería absurdo pensar que el capital privado hiciese una inversión de manera altruista.

Y si son rentables y garantizan la prestación, ¿por qué cederlos? O, como es el caso, ¿por qué políticamente se imposibilita su recuperación?.

Seguro que se suscitan mil y una respuestas, aunque yo creo que el común denominador seria por interés, y no precisamente del contribuyente.