diumenge, 20 d’agost de 2017

17-A. Spain is different al sur o al norte del Ebro

No sé si nos ha atacado el virus de la estupidez o es una estrategia de descoloque, para que así éstos del Estado Islámico se olviden de Al-Àndalus, y al estilo de lo que decían los romanos refiriéndose a la aldea gala de Astérix, huyan de nosotros diciendo, ¡estos españoles están locos!

Después de un atentado como el del pasado jueves en Barcelona y Cambrils, lo lógico era esperar una respuesta contundente y sin fisuras de todos los españoles, que junto con la solidaridad habitual del resto del mundo, mostrase a esos asesinos que no hay fisuras en la respuesta social contra el terrorismo.

Pero aquí no, aquí somos diferentes -seamos de un lado u otro del Ebro- y seguimos estando empeñados en demostrarlo, haciendo bueno aquel ya rancio slogan de Spain is different de los años 60, pues el pasado jueves todavía no se había calificado oficialmente como atentado lo ocurrido en las Ramblas de Barcelona, y ya había quien copaba redes sociales haciendo acusaciones y insinuaciones varias.

Ya se daban críticas sobre los medios de comunicación que habían publicado las crudas fotografías y videos del atentado, adelantándose a la tardía petición de la policía de no hacerlo, pues podía herir a los familiares de las víctimas.

Medios de la prensa escrita de ámbito nacional, que también fueron criticados y vilipendiados por medios de ámbito catalán, y algunos apartados públicamente de suscripciones oficiales por publicar esas mismas imágenes en claro  reflejo de la cruda realidad, en una clara muestra de lo que es doble moral, al olvidar las imágenes también duras de otros atentados terroristas, o de cadáveres de refugiados en el mar o en la playa.

Haciendo ostentación de que Spain is different, tanto a un lado como al otro del Ebro, comenzaron a arreciar las críticas sobre el Gobierno del Estado. Unos, por haber tardado 7 horas en llegar, pero al mismo tiempo quejándose del por qué habían venido. Quizás se olvidan de que este salvaje atentado se ha llevado a cabo en España, de donde guste o no guste es Presidente Mariano Rajoy. (Aún reconociendo que a mi no me gusta, ante semejante barbarie esto tiene muy poca importancia)

- 15 asesinados y destacan que el Presidente ha intervenido ante los medios, tras una reunión de la Generalitat, en un atril de la Generalitat, lo que demuestra un claro sometimiento a Catalunya i al President de la Generalitat. Obvian decir que lo importante era el mensaje de unidad y determinación, y ante lo que se estaba viviendo, aparcar aunque sea sólo temporalmente las diferencias.

- 15 asesinados y dicen que el Presidente y sus ministros no han hecho nada, al contrario de lo que ha hecho el President de la Generalitat y alguno de sus Consellers. He buscado alguna imagen del President o a alguno de sus consellers haciendo algo más de lo que por responsabilidad les toca, en clara diferencia a lo que ha podido hacer el Presidente del Gobierno, y la verdad es que no he encontrado ninguna.

- Tras los 15 asesinatos, la loable actuación de las policías y los servicios de emergencia, y la consiguiente y posterior investigación policial, liderada por los Mossos d’Esquadra para localizar a los culpables y evitar otros posibles atentados. Pero aquí, en vez de respetar la investigación y reconocer la coordinación entre los diferentes cuerpos policiales como principal herramienta para prevenir actos de este tipo, se dedican a intentar enfrentar a un cuerpo policial contra otro. Por suerte, salvo algún descerebrado que no sabe en qué equipo juega, las FCSE, entre ellos y principalmente los Mossos, saben cómo demostrar su profesionalidad, y lo hacen.

- Y sí, Spain is different tanto al norte como al sur del Ebro, pues que el Jefe del Estado visite a las víctimas y heridos del atentado, o se manifieste junto con miles de ciudadanos condenando el atentado al grito de “no tenim por”, algunos quieren considerarlo una afrenta, a pesar de hacerlo junto a las máximas autoridades de la Generalitat de Catalunya,porque lo importante son las víctimas.

Hasta algunos se molestan de cómo muestran su solidaridad desde el resto de España, haciendo insinuaciones de baja ralea para seguro desconcierto de los terroristas, que se deben preguntar si es una estrategia o si realmente Spain is different.



dijous, 17 d’agost de 2017

SFG. 3 MEur per grades a la platja. Hail!

Què no hi han més prioritats que gastar-se 3 milions d’euros en unes grades a la platja? Segur que si ens pregunten als ciutadans de Sant Feliu trobem més d’una. O si ens deixen opinar sobre el projecte, respectant el compromís de participació ciutadana que van assolir a la campanya electoral, estic convençut que podem aportar idees molt més assequibles, i que permetrien afrontar més iniciatives.

Però no, ni de guardar les formes han sigut capaços. Amb nocturnitat i traïdoria convoquen un Ple extraordinari a una hora inusual per aprovar les obres de Rius i Taulet (en un segon punt de l’ordre del dia, doncs el primer punt era des capitalitzar el Thyssen i “passar el diners” a aquest projecte), fugint de consensuar amb la resta de grups municipals i traient-nos la veu als 22000 veïns de la ciutat.

No s’han parat a pensar que estan hipotecant la ciutat tant a nivell econòmic com paisatgístic, en una execució que no té volta enrere, un cop iniciat?

No entenen que poden estar fent un pegat a la façana marítima, al no contemplar aquesta actuació dins d’un pla general de tot el passeig?  

No veuen que el fet de que 11 persones imposin la seva voluntat a 22000 ciutadans, sense escoltar la seva opinió, és simplement governar en règim de dictadura?

Ara entenc allò que, amb tota la prepotència del món i clar menyspreu a la ciutadania, em deia un membre del Govern Municipal: “Jo ja tinc el meu model de ciutat i no tinc per què explicar-ho ara”.

No va explicar-ho ni ho ha explicat mai. Realment el té, o millor dit, el tenen més allà del simplement mediàtic?

Com diuen els cubans, “¡agarrémonos los machos!”, doncs és de preveure que en aquestes cinc grans obres que anuncien, Guíxols Arena, Rius i Calvet, Aparcament de la Corxera, Museu Thyssen i Parc Central a l’entorn Asil Surís que així a “grosso modo” poden suposar un cost per a tots els ciutadans de més de 20 milions d’euros, les continuaran decidint 11 persones, sense que cap dels altres 22000 guixolencs puguem decidir, ni tan sols opinar.

Hail!

dimecres, 16 d’agost de 2017

España federal, no un poquito federal

Tenía que llegar el momento, y aquel clamor silencioso que acompañaba al escepticismo con que se acogió la llamada plurinacionalidad que el PSOE aprobó en su congreso, debía dar paso a la exigencia para aclarar y desarrollar ese titular, que vistas las voces discordantes de los máximos dirigentes del partido, no era más que un anuncio no consensuado y presentado de cara a la galería.

Tenía dudas, ¡muchas dudas!, pero también la esperanza de que la aplicación práctica de ese plurinacionalismo, podía ser el eje sobre el que girase la necesaria modificación constitucional, y que sirviese para sustentar y desarrollar lo que debería ser la España Federal.

Pero parece no ser así, o como mínimo los que hicieron aquella propuesta no lo tienen claro, aunque cabía imaginarlo cuando en aquel debate de las primarias del PSOE el que hoy es Secretario General quedó descolocado a la pregunta de si sabía lo que era una nación. Debo reconocer que si me hiciesen a mi esa pregunta, y teniendo en cuenta el contexto actual, también me resultaría difícil responder.

Federalista convencido, y desde la seguridad que es el modelo que mejor responde a los intereses del conjunto, entiendo la España federal como una unidad de cohesión, pero con la suficiente asimetría para responder a la realidad de todos y cada uno de los territorios, a la vez que evitando aquellos tratamientos “nobiliarios” que responden a supuestas realidades históricas,

Si para colmar expectativas de los territorios que conforman la España federal se les debe dar el título de nación, pues que la división territorial física sea esa. A partir de aquí será ya una cuestión casi personal y no territorialmente colectiva el afloramiento de sentimientos nacionalistas, legítimos y perdurables, pero que cada vez irán retrocediendo ante la practicidad del modelo.

Pero lo que no tiene razón de ser, a mi modesto entender, es una España federal a la carta, donde cada uno de los territorios pueda escoger si quiere federarse o no, porque ello sí que sería romper el necesario equilibrio, y hacer de la solidaridad un elemento distorsionador.

Creo que estamos en el momento de las apuestas valientes y claras no supeditadas a intereses de estructuras partidistas y por ello el PSOE, desde la responsabilidad de haber liderado la idoneidad de este modelo territorial, debe mostrar con credibilidad y sin ápice de mojigatería política, su propuesta de una España federal, pero no un poquito federal como algunos pretenden que sea.

dilluns, 14 d’agost de 2017

Coincidencias desde la discrepancia

Hoy con un amigo independentista, -¡muy amigo!-, comentábamos sobre la huelga de los trabajadores de los filtros de seguridad del aeropuerto del Prat. Pongo de manifiesto lo de independentista porque tiene su importancia en la conversación, como luego se verá.

A pesar de ser lo que yo defino como “autónomo aventajado”, pues es un pequeño empresario, está de acuerdo con las reivindicaciones de los trabajadores de EULEN; hasta me dice estar de acuerdo con la huelga, aunque entiende que ese derecho debería ejercerse sin perjudicar al usuario.

Claro que a la pregunta de ¿cómo haría huelga sin que los usuarios notasen su efecto? no tiene respuesta alguna, pues como él mismo reconoce, no la hay. ¡Es imposible!

Lo que ha sido curioso es cuando, parafraseando al Ministro de Fomento, me traslada que encuentra una injusticia que ayer 186 trabajadores decidieran sobre una plantilla de 350 para ir a la huelga, “secuestrando” a miles de ciudadanos. ¡Es que me lo ha puesto a huevo, y de ahí la referencia inicial y respetuosa a su independentismo!

Le he argumentado que estamos ante la misma injusticia que un hipotético referéndum sobre independencia, que decidido por un exiguo porcentaje de representación de la sociedad en el Parlament y “avalado” de manera subjetiva por 2 millones de catalanes que salen a la calle un 11-S o que han participado en la consulta del 9-N, quiere decidir por más de 7000000 de ciudadanos de Catalunya. Se ha quedado pensativo, ¡y me ha dado la razón!, aunque lógicamente sigue pensando en las bondades de su postura.

En cuanto al conflicto del Prat dibujábamos el escenario: 90 % de servicios mínimos que, por decirlo suavemente, consideramos abusivos; la Generalitat ejerciendo de árbitro, y renunciando a su labor de mediación en el conflicto, hasta  que no se lo pidan las partes; el Gobierno revienta una  huelga legal, invistiendo de “esquiroles legalmente obligados”, a la Guardia Civil, que además, velarán porque se cumplan los servicios mínimos, que entendemos no es su función; y por último, avisan a los trabajadores que deberán asumir un laudo unilateral de obligado cumplimiento, eliminando posibles negociaciones para llegar a un acuerdo.

Ha sido un verdadero despropósito en la gestión de este conflicto que, en vez de circunscribirlo al ámbito laboral y aprovechando aquello de que el “Pisuerga pasa por Valladolid”, los intereses  de unos y otros lo han posicionado en el terreno político lo que, lógicamente, ha mediatizado una posible solución.

La conclusión coincidente de ambos ha sido que el modelo aeroportuario español debe sufrir una reestructuración en profundidad aunque él, como buen independentista convencido, defiende con sus argumentos que los aeropuertos, al igual que los puertos, mejorarán su gestión y rentabilidad cuando sea la Generalitat de Catalunya la propietaria y yo defiendo, también con argumentos, que la gestión aeroportuaria debe responder a un modelo federal de gestión descentralizada.

Una buena conversación entre amigos que, aunque desde la discrepancia, tiene también coincidencias. 


dissabte, 12 d’agost de 2017

Derecho de huelga Vs vulneración oficial

Cronología: los trabajadores de una empresa privada (EULEN), contratada mediante concurso para prestar un servicio por una empresa semipública (AENA), en una unidad de gestión determinada (Aeropuerto del Prat), se declaran en huelga legal, que como derecho fundamental está recogido en el artículo 28.2 de la Constitución Española, con el objetivo de presionar para conseguir sus reivindicaciones a través de las preceptivas negociaciones entre empresa y trabajadores, como corresponde, por tratarse de un conflicto laboral.

La Generalitat de Catalunya (Departament de Treball) actúa como mediadora, pues es quien tiene las competencias para hacerlo, con un resultado constatadamente negativo pues, erigiéndose erróneamente como protagonista de la mediación, hace una propuesta que no es aceptada por los trabajadores.

A acción reacción, y la frustración lógica a la negativa de los trabajadores a aceptar esa propuesta -que cabe decir está muy alejada de la suya que en gran parte se basa en la recuperación de condiciones económicas y en la creación de puestos de trabajo-, lleva a la amenaza que se traduce en dos puntos, siempre que la asamblea de trabajadores convocada de nuevo a instancias de la Generalitat y bajo sus criterios, no acepte su propuesta.

- La petición de un laudo de obligado cumplimiento, por parte del Estado.

- Que el trabajo de estos trabajadores lo asuman los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado (Guardia Civil, según el Ministerio de Fomento, y Mossos de Esquadra, según la Generalitat.

En el primer caso y en el mejor de los escenarios, el laudo obligaría a los trabajadores a aceptar la propuesta inicial de la Generalitat.

Y en el segundo caso, y si la huelga continuase, a EULEN se le suspendería la contrata por parte de AENA y los 400 trabajadores perderían su puesto de trabajo, pues estoy seguro que la Guardia Civil asumiese su subrogación.

Para que quede constancia, opino que el origen del conflicto está en la decisión que tomó el estado de externalizar la seguridad en las infraestructuras aeroportuarias, quitando a la Guardia Civil la competencia ejecutiva.

La situación es que ahora, con la excusa de que la huelga en el Prat perjudica a los usuarios, -o los “putea” como lo definen algunos- pues nos vemos obligados a hacer colas para coger el avión que nos llevará de vacaciones (¡como si en todas las huelgas no se perjudicase a un tercero, con “puteos” mucho más serios!), se produce la vulneración del derecho a la huelga y se utiliza a la Guardia Civil como “cuerpo de esquiroles”, creando un precedente realmente preocupante, mucho más que el intento sibilino de regular el ejercicio del derecho a la huelga.

Creo que el silencio de las organizaciones sindicales aconseja que vayan al “rincón de pensar” para que analicen la situación y valoren las consecuencias de ese perverso precedente que están ayudando a crear. 

divendres, 11 d’agost de 2017

Malaptesa en la mediació de la Generalitat

Entenc la frustració del mediador quan la seva intervenció en un conflicte no es tradueix en un acord, però és un dels resultats probables en qualsevol acte de mediació que  no té per què llegir-se com un fracàs, si no s’ha volgut assumir un protagonisme que només correspon a les parts.

Això li ha succeït a la Generalitat de Catalunya en el conflicte laboral de l’empresa EULEN a l’aeroport del Prat, on s’ha erigit com a part oblidant que la seva tasca era únicament ajudar a les parts -treballadors i empresa-, a arribar un acord.

Jo, que m’he dedicat molts anys (i encara dedico part del meu temps) a conciliar, mediar i negociar en conflictes laborals i organitzatius, puc dir que no hi ha cap manual que un mediador pugui seguir per a desenvolupar aquesta tasca i que garanteixi l’èxit, malgrat aquells conceptes superficials i genèrics d’actituds personals (i no sempre!), doncs cada conflicte mereix un tractament diferent.

Per això, quan he donat alguna xerrada o classe experimental sobre mediació, sempre he defensat que en cap cas un mediador pot ser part d’un conflicte, simplement ha d’actuar com aquell actor secundari que en un film és el fil argumental del guió entre tots els protagonistes, del que ningú recorda el nom, però que sense ell l’obra no podria aspirar a cap reconeixement públic i que, per descomptat sap que no sortirà a l’escenari a recollir cap premi.

En aquet cas la Generalitat, crec que perseguint un protagonisme polític aliè a un conflicte laboral, ha sobrepassat les seves competències i ha caigut en allò que mai hauria de fer un Departament de Treball: prendre partit i utilitzant les acusacions com argument.

O sigui, que amagant interessos espuris relacionats amb el procés independentista, la Generalitat va assolir el rol de protagonista, començant per acusar al Govern espanyol, desprès a AENA, a EULEN, als treballadors i, finalment, al Comitè de vaga, convertint-se en part del problema i no en un element actiu de la solució.

Fins i tot es va cometre la malaptesa de vendre una proposta i un acord, cometent una de les errades més grans en la que pot caure un mediador, que és parlar i fer públiques postures de les parts, quan per a garantir l’èxit en qualsevol mediació en un conflicte els acords s’han de presentar i capitalitzar conjuntament.

dijous, 10 d’agost de 2017

AENA-EULEN. Licitada perversión

Posiblemente la huelga de los trabajadores de EULEN en el aeropuerto del Prat ha podido servir para que todos aquellos que nos hemos mostrado siempre beligerantes contra la gestión indirecta de servicios nos carguemos de razón,  demostrando con meridiana contundencia que las “subcontrataciones” impulsadas por la Administración son de una perversidad a la altura de un campanario, pues no responden a la mejora de la calidad de la prestación, como debería ser, sino a simples intereses de rentabilidad económica.

En este caso ha sido AENA la que como ente de mayoría pública y estando obligada a hacer sus concursos con total transparencia -de acuerdo con la legalidad vigente al igual que toda la Administración-,  contrató a la empresa que presentó mejor oferta económica, aunque obviando  priorizar la valoración técnica objetiva como garantía de servicio, que muy posiblemente EULEN no hubiese pasado.

En esta cadena de contrataciones administrativas por concurso público todos hacen “trampas” sabiendo que al final únicamente pierde el eslabón más débil, que indefectiblemente siempre es el trabajador.

Por experiencia puedo afirmar que la Administración, cuando externaliza un servicio para que sea prestado desde la iniciativa privada únicamente tiene como objetivo el ahorro de la gestión en su conjunto en toda su dimensión, pues es absurdo pensar que esa renuncia a la gestión directa se hace para mejorar el servicio, pues sería como reconocer su propia incapacidad como gestores públicos.

O sea, que se afronta la contratación de una empresa que como toda empresa, está “obligada” a generar beneficios.

Cabe pensar que si lo que percibirá esta empresa por prestar ese servicio es menor al coste que tenía quien lo prestaba, que era la Administración, la repercusión del recorte únicamente puede “cargarse” a la calidad, y ineludiblemente, a la estructura que mayoritariamente conforman los trabajadores.

Lo perverso es que tanto la Administración que hace la licitación, como quien licita para conseguir la contratación, son conscientes de que, aunque no se considere como tal, juegan con una “baja temeraria” que según la cuenta de resultados generará pérdidas, pero que cuando se presente serán asumidas por el erario público.

No tengamos dudas que al final es lo que ocurrirá en el caso de AENA y EULEN, pues el coste de la obligada, justa y necesaria modificación de las condiciones laborales de los trabajadores y de la mejora del servicio, provocará la modificación de las condiciones de la licitación, que deberá asumir AENA.

En las mesas de contratación en las que he participado, siempre me he mostrado beligerante con las empresas sin estructura (pues al final estarán siempre obligadas a subcontratar), así como contra las empresas que se constituyen para un contrato determinado, sin presentar un proyecto técnico creíble y que pueda valorarse, a ser posible con experiencia demostrada.

Debo reconocer que todos mis intentos han sido estériles, y muchas contrataciones se han realizado con valoraciones hechas tomando en consideración los parámetros más rígidos posibles y no sujetos a interpretaciones objetivas de valoración no parametrada -que en muchos casos serían necesarias-, aún a sabiendas de que la calidad y el cumplimiento del servicio contratado no tenía suficientes garantías.

Pero que nadie satanice específicamente este caso, pues en todas las empresas públicas y en todos los entes de la Administración, la sistemática es la misma.