divendres, 10 de setembre de 2021

Me robaron el 11 de setiembre


Lo robaron para convertirlo en un colchón donde los catalanes, desde el fracaso, descansaran mórbidamente con desamparo y humedad, tal y como dice Sabina al preguntarse “quién le ha robado el mes de abril”

Y a fe mía que lo consiguieron, pues convirtieron la Diada Nacional de Catalunya en el paradigma del sectarismo más visceral y reaccionario que representa el nacionalismo catalán, condenando a la mayoría de ciudadanos a renunciar a una celebración donde únicamente el encuentro colectivo, que no reencuentro, tuviese importancia.

Mañana, 11 de setiembre, como ya hace muchos años, no contribuiré a hacer que “esos desertores del arado” que su único placer habitual es engordar las cifras de los que pasan junto a ellos para hacer creer que están con ellos, y no saldré a la calle para celebrar la fiesta. En todo caso la celebraré desde la intimidad, manteniendo la vieja senyera de la UGT en mi despacho, hablando catalán y castellano indistintamente, comentando las imágenes de TV que demuestran lo ridículamente irrespetuosos aquellos que se disfrazan con enseñas esteladas o ictéricos lazos, defendiendo que Catalunya es una “una unidad de destino en lo universal” tal y como hacía el nacionalismo español hace 80 años.

Y me tomaré un aperitivo con berberechos gallegos, con cerveza granadina, con chips valencianas, con gambas onubenses y con jamón de Jabugo si se tercia, para seguir con un entrecot de ternera de Girona, regado con un Ribera del Duero, orgullos del maridaje gastronómico y personal del que me enorgullezco.

Porque este 11 de setiembre, para mí, será un día normal, donde haciendo de abuelo Cebolleta recordaré y relataré a mis nietos, y a quien pacientemente quiera escucharme, algunas anécdotas de cuando hace 50 años reivindicábamos en la calle estatut y autogobierno y, por ende, tener Diada Nacional de Catalunya aunque, y que nadie se equivoque y o confunda torticeramente, el 11-S era una fecha referente que nada tenía que ver con el 1714, pues era algo tan lejanamente absurdo que a la mayoría nos la traía al pairo o, mejor dicho, como decía un amigo, “tres cojones importaba la toma de Barcelona de hace 400 años”.

Lo importante era reivindicar y conseguir libertad, convirtiendo un día del calendario, que podría ser el 11-S o cualquier otro, en un punto de encuentro colectivo festivo con algo que celebrar, apartando al hombre del traje gris, al que también recuerda Sabina en su canción, pero sin dejar de recordar a aquellos a los que la libertad les ha caído del cielo sin esfuerzo, a lo hombres de “traje gris” ante los que debíamos correr.      

 

diumenge, 15 d’agost de 2021

Festa Major, tradició cultural i social en perill

Va ser el 4 d’agost quan, oficialment, finalitzava la Festa Major i haguéssim pogut cantar allò “pobre de mi, s’han acabat les festes de Sant Feliu”, encara que pels ciutadans l’hora de fer balanç comença quan marxen les atraccions.

Han sigut dos anys atípics on s’ha de reconèixer que els tècnics responsables han hagut de fer mil i una p
er aconseguir que es pogués respirar una mica d’esperit de Festa Major però, des de la meva modesta opinió, el que han corroborat és que la festa de la ciutat és molt més que un simple cúmul d’activitats on els ciutadans hem pogut participar, i han obviat que estem davant l’únic esdeveniment que permet, durant uns dies, poder interactuar de manera intensa amb la resta de veïns.

La Festa Major no és només un punt de trobada d’uns dies, és l’esperat punt d’inflexió social que cimenta la convivència ciutadana de 365 dies l’any, permetent compartir experiències puntuals de gran transcendència municipal que, a manera d’activitats i encara que semblin aïllades i inconnexes, estan íntimament connectades.

Em reservo la meva opinió sobre si era convenient, sanitàriament parlant, mantenir la programació de la majoria d’activitats o, com a mínim, de les més significatives, però el que tinc clar és que a l’aplicar les obligades mesures restrictives, la Festa Major s’ha desvirtuat.

Les atraccions, els concerts o els focs d’artifici, sent les activitats programades més visibles i pràcticament irrenunciables, no són l’objectiu per sí mateix. En tot cas són el mitjà per aconseguir que els dies de festa sigui un dels elements importants i útils per a potenciar la convivència durant la resta de l’any,

No es pot concebre una fira sense poder passejar pel ben mig de les atraccions, portant al net o al fill de la mà i saludant a aquell veí que feia temps que no veies, provocant aglomeracions tot esperant que soni la sirena dels “caballitos” per anunciar que s’ha acabat la volta, o les multitudinàries carreres de camells, o els avis i pares apilonats veient com la bruixa espanta als nens amb l’escombra.

O que no es pugui menjar un Frankfurt o un botifarró en alguna de les barraques que gestionen les associacions de la ciutat, esperant amb paciència que una taula quedi buida.

Els veïns no acudeixen als concerts programats de Festa Major pel nom o ressò que pugui tenir l’orquestra, sinó que van a ballar, saltar, cantar i riure, després de sopar en un dels establiments del voltant, tot criticant com balla la Remei o si agrada o no el vestit que estrena la Maria, per després acabar prenent una copa o un gelat.

Com tampoc té gaire sentit veure el focs d’artifici fraccionats i des de la solitud del balcó de casa, sense poder comentar i fer exclamacions d’admiració quan les espurnes de les palmeres cauen del cel o quan després els milers de persones que han pogut gaudir de l’espectacle aplaudeixen i comencen a deixar lliure la platja, tot criticant si eren millor o pitjor que els de l’any anterior.

Doncs poc importen els tradicionals i recurrents entrebancs que els veïns han pogut patir per arribar a la badia, o si han hagut d’aparcar el cotxe al migdia, o si no trobaven una taula en una cafeteria per a fer temps, o si després es fa impossible fer un volt per la fira, doncs aquest cúmul de circumstàncies és el fi de festa de sempre, i els que ens permet mostrar amb orgull la Festa Major als nostres visitants, com si d’una tradició es tractés.

I sens dubta, la festa Major n`és una tradició cultural i social de Sant Feliu, i com totes les tradicions s’han cuidar i no posar-les en perill.


dimarts, 10 d’agost de 2021

Ampliación del Prat. Aterriza como puedas

He seguido con atención y curiosidad la controversia suscitada en torno a la ampliación del aeropuerto de El Prat y sigo pensando, como cuando ejercía de secretario general de Transportes de la UGT, que adolecemos de suficiente visión política para trabajar y proyectar un modelo aeroportuario que contemple la realidad de cada momento, dando respuestas globales a las necesidades reales que la sociedad precisa.

En este momento hay más de 50 infraestructuras aeroportuarias capacitadas para gestionar operaciones con vuelos comerciales, sin contar los numerosos aeródromos que operan con vuelos menores. Algunas de estas instalaciones distan menos de 100 quilómetros entre ellas, con lo que su hinterland carece de toda lógica organizativa, llevando a alguna de ellas a una situación de abandono y degradación antes, tan siquiera, de su puesta en funcionamiento.

Y, desde luego, desincentivando cualquier posible competencia entre ellas para mejorar el servicio al usuario, aunque sí potenciando, como único medio para subsistir, el sometimiento a aerolíneas particulares a quien se subvenciona con dinero público para que se instalen en algún aeropuerto, aunque estas empresas no dudan en abandonarlo si los beneficios no cubren sus expectativas o reciben más dinero, como sucedió no hace mucho con Ryanair en Girona y Reus.

El tema no es nuevo pero sí recurrente, y a la falta de liderazgo para trabajar en la evolución constante del sistema desde la evaluación global para consolidar un modelo aeroportuario de futuro, afloran los intereses de los diferentes actores que, aprovechando las discrepancias, intentan sacar su particular tajada.

Ni los movimientos que legítimamente se declaran defensores del medio ambiente oponiéndose a esta ampliación, tienen toda la legitimidad para hacerlo, pues sólo hace falta recordar cómo se acalló el movimiento ecologista ante el desvío del río Llobregat, ni tampoco los argumentos empresariales que avalan esa ampliación tienen la suficiente solidez, pues los intereses económicos afectados por el aeropuerto de Barcelona no son plenamente coincidentes con los del empresariado del ámbito de influencia de los aeropuertos de Girona o Reus, por ejemplo, como también se ha demostrado en diversas ocasiones.

Sin negar que la ampliación del aeropuerto de Barcelona sea una necesidad estructural, creo que es mucho más urgente y rentable priorizar la inversión de recursos para que el resto de aeropuertos catalanes pudieran presentar una carta de servicios acorde a su realidad económica y social y que permitiese, ¿por qué no?, convertirlos en pistas complementarias del Prat.

Podría imaginar, por ejemplo, una estación de autobuses movidos con energía renovable y con itinerarios hacia Girona o Barcelona con alta frecuencia de paso, sin olvidar una ansiada estructura ferroviaria que funcionase como un ferrocarril metropolitano.

Estoy seguro de que el coste sería mucho menor y su ejecución más breve que los 10 años previstos para la ampliación de esa infraestructura aeroportuaria.

 

dissabte, 26 de juny de 2021

Mi sueño de gloria

Sentía las miradas en mí; algunas de admiración, pero la gran mayoría proyectaban envidia y algo de frustración, pues no en vano me veían como triunfador potencial de una competición en la que ellos también participaban y que estaba llegando a su fin.

Poca distancia me separaba ya de la meta final, y aunque algunos de mis rivales ya habían desistido de sus esfuerzos y se dejaban llevar por la inercia y no por la ilusión, estaba seguro de que en todos quedaba la esperanza de que algo se torciese en los que íbamos con aparente ventaja, entre ellos supuestamente yo, y así pudiesen optar a los laureles del éxito.

Ahora sólo faltaba que por aquella puerta que comunicaba con la sala donde estaban reunidos para analizar todos los pormenores de las diferentes pruebas, apareciese el portavoz de los analistas y anunciase oficialmente a los expectantes competidores quién, finalmente, ocuparía el cajón.

Había sido una competición de fondo con muchas carreras parciales y yo, debe reconocerse, no partía como favorito. De hecho, mi falta de experiencia y sin marcas a destacar al contrario que mis rivales, había merecido la condescendencia de alguno de ellos, pues su superioridad en este tipo de eventos era más que contrastable y eso, entendían, les legitimaba para actuar con cierto aire de superioridad.

Pero a medida que transcurría el tiempo, mis actuaciones iban poniendo de manifiesto que ningunearme no minimizaba el peligro que podía representar para ellos, y que el menosprecio había dado paso a otro sentimiento basado en el temor, pues el corporativismo inicial de mis experimentados rivales, que casi menospreciaban mis posibilidades, había pasado al corporativismo de los que ya me veían como el rival a tener en consideración.

Después de años de preparación y tras una dura competición, estaba a punto de cumplir mi sueño, y que la esperada noticia de mi triunfo, como si con una bandera se visualizase, me permitiese dar una vuelta de honor en la pista donde había demostrado mi valía durante las últimas jornadas.

Porque poder acceder a un puesto de responsabilidad en aquella empresa, donde había trabajado 2 semanas en mi época de estudiante, se había convertido en mi sueño.

Y formar parte de la dirección de esa empresa, para un bisoño profesional como yo cuyo único valor demostrable era la preparación, suponía alcanzar la gloria.

En aquel momento no sabía cual iba a ser la decisión final de los jueces, y a pesar de creer y querer coincidir con la percepción que todos tenían de que iba a erigirme con el preciado trofeo, sabía que la experiencia es algo a tener en cuenta, y cabía dentro de lo posible que su importancia generase cierta desconfianza.

Reconozco que también tenía la esperanza de que, visto mi recorrido curricular, ese jurado se plantease el crear algún accésit que me permitiese adquirir un grado de experiencia para tranquilizar a aquellos que podían dudar de mi capacidad.

Pero en todo este proceso, y a punto ya de abrirse la puerta con el esperado anuncio, había algo que sí había conseguido con creces, “TOCAR MI SUEÑO DE GLORIA”

#SueñosdeGloria



dijous, 24 de juny de 2021

De izquierdas y contrario a los indultos

Era mi cumpleaños y a pesar de que, tras ver la sesión de control al Gobierno las manos se me iban solas a la estilográfica para poner negro sobre blanco lo que sentía en aquel momento, decidí dedicar mi tiempo a responder personalmente a todas y cada una de los centenares de felicitaciones que recibía.

Pero tras leer la prensa diaria no puedo dejar de retomar la idea inicial y poner al día mis reflexiones y compartirlas a pesar del riesgo de que algunos me digan de todo, menos bonito.

Porque ayer en el Congreso, y siempre generalizando, volví a sentir vergüenza de todo el arco parlamentario español, tanto del Gobierno como de la oposición, pues parece que han olvidado que el Congreso de los Diputados es la sede de la soberanía popular.

Allí, los 350 diputados, representan a los más de 47 millones de españoles, con independencia de a quién han votado o si los partidos a quienes lo hicieron obtuvieron representación parlamentaria, y todos ellos tienen la obligación de entender, más allá de las urnas, cuáles son las inquietudes de la ciudadanía, y ser permeables a ellas.

Pero ayer continuaron demostrando que en su “trabajo diario” priman más los intereses de su propio electorado, en muchos casos hasta mal interpretados, que los colectivos del conjunto de la ciudadanía, teniendo bastante para su “ego” con un buen montón de aplausos de los “suyos”, que es como decir de ellos mismos.

Que los “indultos” iban a centrar el debate era de esperar, pero que después de que el Consejo de Ministros los concediese, los argumentos para atacarlos o defenderlos fuesen los mismos podía generar cierta frustración, más aún cuando todos los que intervinieron a favor o en contra los utilizaban de manera mimética.

El Presidente del Gobierno no se apartó del guion establecido sobre una supuesta concordia y convivencia, del mismo modo que la oposición tampoco, y siguió denunciando que Sánchez había mentido, y que su real objetivo es la permanencia en la Moncloa.

Lo lamentable es que después unos y otros siguieron reincidiendo en lo mismo mediante sus acólitos, lanzándolos como si de hordas desbocadas se tratara, no aportando nada nuevo, utilizando los malos modos y el exabrupto tanto en preguntas como en respuestas, y obviando, repito, que allí no están para representarse ellos mismos, sino a todos los ciudadanos.

Lo lamentable, en mi caso, es que como persona de izquierdas me manifiesto en contra de los indultos, que es una falacia esa concordia y esa convivencia con los que los quieren justificar, que el que sean lícitos y potestad del Gobierno no implica que sean éticamente legítimos, que me siento engañado por Pedro Sánchez y por el PSOE, y que ya antes de otorgarlos sabía, como también lo sabía el Gobierno que, los independentistas no iban a cejar en su empeño, como así lo han manifestado ya al salir en libertad.

Claro, hacer estas reflexiones me coloca, según el sectarismo del que hacen gala las huestes lanzadas por el Gobierno, en el “bando” de la derecha reaccionaria, como si los indultos fuesen hegemónicos de la izquierda.

 

  

dijous, 17 de juny de 2021

La semana de Sánchez


Los titulares apuntan que esta ha sido la “semana grande” de Sánchez como Presidente del Gobierno, casi dando a entender que lo “bueno” para Pedro Sánchez como Presidente o como Secretario General del PSOE es bueno para el conjunto de la ciudadanía, algo que es una gran falacia.

Con dos “forúnculos” y estrechez iniciaba Sánchez su semana.

Uno, la concentración en Colón contra la concesión de indultos. Que “sólo” 125000 personas acudiesen a la convocatoria de VOX, según dice el gobierno para menospreciar ese poder de convocatoria, olvidando el contexto pandémico y de restricciones, es cerrar los ojos a la realidad y hacerse trampas en el solitario, pues no todos los que allí acudieron eran de ese partido, ni del PP o C’s, ni tan solo gente de derechas. Puedo asegurar, con conocimiento de causa, que allí se dieron cita ciudadanos del propio PSOE, incómodos pero convencidos de lo que estaban reivindicando.

Ese mismo día Sánchez conseguía “eliminar” a la que él considera como enemiga Susana Díaz, poniendo el aparato del PSOE al servicio de Juan Espadas para conseguirlo.

¿Legal y estatutario?, seguro que sí, a la vez que a mi modesto entender de dudosa ética.

Sólo faltaba que el ganador pusiese en evidencia su gran falta de criterio y liderazgo, al reconocer que su opinión sobre los “indultos” era la misma que tiene Pedro Sánchez, y que si este cambiase de criterio, el haría lo mismo que el Presidente, obviando que representa al PSOE (Partido Socialista Obrero Español) y no al PS (partido de Sánchez).

Pedro Sánchez con su semana triunfal, manteniendo un brevísimo soliloquio de apenas medio minuto con Biden en Bruselas que, según el Gobierno, ha servido para conversar de temas importantes, mintiendo descaradamente al afirmar que antes habían tenido un encuentro (algo que hoy, tácitamente, ha desmentido en televisión la ministra de Exteriores), pero que no hay “fotografía” porque EEUU “no quería molestar a Marruecos”.

Desconociendo si el trámite era obligatorio o si era obligatorio para abordar y votar la propuesta presentada por el PP en contra de los indultos del “procés”, Sánchez consigue el aval del Congreso para conceder esa medida de gracia, ubicando a los que no están de acuerdo con los indultos en la derecha, como si PNB, Junts o PDCAT no fuesen partidos de la derecha nacionalista, al igual que algún que otro partido de los que apoyaron la investidura que, denominándose de izquierdas, actúan desde el más rancio radicalismo.

Olvidándose, además, de que apoyándose únicamente en la representación política como intentan hacer para justificar la decisión de otorgar esa medida de gracia, dejan fuera a unos 20 millones de ciudadanos que podrían no estar de acuerdo.

Y por último, como colofón, el Gobierno consigue que la UE avale el Plan de Recuperación presentado para conseguir los 69500 millones de fondos, de los que este año España recibirá 19000 millones en vez de los 29000 previstos, y que el resto está supeditado al cumplimiento de todos los compromisos plasmados en el documento aprobado, entre ellos la Reforma Laboral o las Pensiones.

Bien, uno no se consuela porque no quiere, y si Sánchez se “consuela” con esta semana y eso se traduce en algo que los ciudadanos podamos percibir como positivo de manera tangible, reconoceré que he sido vencido en mi percepción y que mi escepticismo es injustificado      


dilluns, 14 de juny de 2021

Susana Díaz. Hacer leña del árbol caído


Los militantes han decidido que no sea Susana Díaz quien represente al PSOE de Andalucía en las próximas elecciones autonómicas. ¡Nada que decir!, pues han sido las urnas las que así lo han decidido democráticamente, pero ello no quita que el resto de los ciudadanos no podamos opinar, aunque no votar, no en vano los partidos se subvencionan con dinero público y ahí, siendo dinero de todos, algo tenemos el derecho a decir.

Como ya dije en una ocasión cercana, no conozco personalmente a Susana Díaz, y solo puedo hablar por referencias de compañeros de los que respeto su criterio y que sí han tenido relación con ella. Tampoco conozco al ganador, Espadas, por lo que sólo puedo opinar desde mis sensaciones personales generadas por empatías de “plasma”, y en este caso, mis simpatías están con Susana Díaz.

Susana Díaz ganó las últimas elecciones, aunque se le hizo una “pinza” entre los partidos de derecha andaluces y Podemos para evitar que gobernase. Su principal “delito” fue competir con Pedro Sánchez para optar a la secretaría General del PSOE, lo que la ha obligado a luchar en estas primarias andaluzas contra el “aparato” del PSOE asentado en Ferraz y en la Moncloa, bajo el aparente “rencor” manifiesto de Pedro Sánchez que, tal y como anunció en su momento, se lo iba a hacer pagar.

Y pudo asegurar, con conocimiento de causa, que “luchar” contra el aparato del partido con todos los medios a su alcance, es un hándicap demasiado fuerte que lleva al “perdedor” a optar por “echarse a un lado”, tal y como ha hecho Susana Díaz, pues quien ha vivido estas luchas de poder, por muy democráticas que sean, sabe que las “cohabitaciones” entre adversarios no se traducen en colaboraciones positivas, pues aquello de integrarse no son más que palabras que no se las creen ni ganadores ni perdedores.

Como mínimo en este caso, y si las redes sociales reflejan la realidad y las verdaderas intenciones de los ganadores, no se está por la labor de la recuperación de la unión que llevó al PSOE a ganar, comicios tras comicios, las elecciones.

Ahora, negando la mayor, y tal como se manifiesta por las redes, unas huestes aliadas con las tesis de Pedro Sánchez salen a hacer leña del árbol caído, a pesar de afirmar lo contrario, alegrándose de que haya perdido Susana Díaz, más de que haya ganado el otro candidato.

Deseando suerte al PSOE de Andalucía, no puedo dejar de manifestar mi sentimiento empático con Susana Díaz.