diumenge, 28 de febrer de 2021

Contenedores. Muerto el perro se acabó la rabia.

Hoy volvían a pasarme la fotografía lamentable de aquella señora mayor que, con un carrito de supermercado,  rebusca en un contenedor algo que llevarse a la boca.

La verdad es que yo no he visto imagen alguna de un encapuchado en esa situación rebuscando entre la basura urbana, ni tampoco esperando que los grandes supermercados coloquen en sus contenedores particulares productos a punto de caducar.


Muy posiblemente, estos pirómanos escondidos tras pasamontañas y pañuelos negros, ya salgan de su casa con el estómago lleno o, en su mochila  de terrorista callejero, entre martillos y líquido inflamable, su madre les haya puesto el correspondiente bocadillo de jamón para que, entre incendio provocado y carrera ante o frente a la policía, puedan reponer fuerzas.


Esos cobardes energúmenos interpretan la imagen de la señora del contenedor de un modo perverso, utilizándola para justificar su piromanía aunque, paradógicamente, quieran utilizar los incendios provocados como elemento purificador de su podrida y cómoda existencia.


Siguiendo aquello de que “muerto el perro se acabó la rabia”, (consigna que si Pasteur hubiese seguido, hoy no habría vacuna contra esa enfermedad), estos hijos de las mil leches han optado por quemar los contenedores, con lo cual evitan que gente necesitada pueda “acudir” a ellos.


Como apunte, y que valdría la pena recordar a algunos padres de esos pirómanos, que los contenedores han servido para que muchos jóvenes de mi generación hayan podido ayudar a sus padres a pagarse una carrera, en campañas, recogiendo cartones, chatarra y envases para después venderlos.


Pero como la tentación es fuerte, y la quema de contenedores es insuficiente, es necesario pasar al siguiente estadio para poner en solfa que no es posible que aquellos que acudían a un contenedor a abastecerse, sigan durmiendo al abrigo de un cajero automático, por lo que la solución de esos mal nacidos pasa por quemar y destrozar la entidad bancaria, obligándoles a vivir al raso aunque, como eso tampoco gusta, los pirómanos optan por quemar las calles y, si es necesario, como ya ha ocurrido, hacer desaparecer a esos necesitados sin techo, sin descartar rociarlos con líquido inflamable.


¡Y esas infames y delictivas acciones dicen llevarlas a cabo, paradógicamente, defenfiendo los “intereses y la libertad” de los que malmiven bajo el estigma de la precariedad social.


Esos infames delincuentes son seguidores de las directrices de aquel otro infame presidente americano que, como medida para evitar incendios en el bosque, proponía destruir los árboles.

dilluns, 19 d’octubre de 2020

Repartir miseria

Prácticamente no se había silenciado la alarma del móvil y ya cruzaba la puerta para acercarse a la entidad bancaria que hacía meses que no visitaba y hacer uso, de manera inmediata, de la pequeña cantidad de dinero que, según el mensaje, le habían ingresado en su cuenta corriente.

Como decía su abuela, hacía tiempo que si entrase un ratón en la nevera se estrellaría pues sólo la pequeña lamparilla le daba algo de vida al vacío electrodoméstico; y es que él prefería dejar para niños y ancianos los productos del banco de alimentos que necesitaban frío para su conservación.

Pero pensaba que esos euros le permitirían respirar con cierta tranquilidad durante unos días y así poder administrar su nulo capital que las circunstancias habían convertido en rojo y que, lamentablemente y a pesar del ingreso, iban a seguir con el mismo color.

Paró en seco y decidió dar media vuelta pues sabía que, de manera subliminal, los estaban convirtiendo en piezas para blanquear una realidad cruel, pues poner al mismo nivel de precariedad a la mayor cantidad de ciudadanos posible para así poder esconder las diferencias entre las diferencias, es realmente torticero.

Decidió que se había acabado el asumir el principio del “mal de muchos, consuelo de tontos” en el que nos están sumiendo, decidiendo que iba a trabajar para que la ciudadanía entendiese que repartir miseria, aunque sea una ayuda no es la solución, sino una injusticia social que merece denunciarse.

Juanjo García

 (Micorrelato seleccionado en el I Concurso de relatos cortos ACEM, denuncia social)


dimecres, 16 de setembre de 2020

Se opositan ellos mismos

Sesión de control en el Congreso de los Diputados, y al mismo tiempo, debate de política general eel Parlament de Catalunya y yo, siguiendo con mi masoquismo declarado en este tema, he simultaneado por televisión los dos eventos.

Reconozco que he sentido vergüenza ajena viendo y escuchando los debates, viéndome a decir que los políticos que hoy ocupaban sus escaños en representación del conjunto de 455 (135 + 350), han ido a justificar sus retribuciones riéndose de los ciudadanos, olvidando que están en la sede de la representación popular, y no en un concurso de monologuistas donde cada uno intenta demostrar que levanta más sonrisas que el adversario.

¡Pero no hacen gracia! ¡Ni gobierno ni oposición!

Si no me equivoco, las preguntas de control son conocidas previamente por el gobierno, con lo que afirmar que tienen tiempo de prepararlas es indiscutible, por lo que cabe suponer que las respuestas serán concretas y aportarán aclaraciones de interés general.

Pero la capacidad que demuestran es tan ridícula como algunas de las preguntas que hace la oposición.

Unos porque intentan poner en un brete al gobierno con preguntas capciosas, y los otros porque no entienden que son ellos los que han de contestar y someterse al control de la oposición, intentando ser ellos los que realicen ese control.

Vamos que todos son oposición del otro, con independencia del rol que jueguen, haciéndose oposición ellos mismos.

Hay una reflexión que no quiero dejar en el tintero:

Soy de los que creen que son mínimas las diferencias identitarias entre territorios, ninguna diría yo, y por eso huyo de cualquier tipo de nacionalismo y hoy, por enésima vez he podido corroborarlo.

Los representantes en el Congreso de los Diputados y en el Parlament de Catalunya trabajan bajo directrices y consignas idénticas que, seguro, deben estar basadas en el mismo manual de supervivencia personal donde las prioridades no son las que deberían ser, y donde la inoperancia e incompetencia es un valor.


dissabte, 29 d’agost de 2020

CESPA en Sant Feliu de Guíxols. Recurrente

Es recurrente que las empresas concesionarias de recogida de basuras y limpieza de poblaciones aproveche la repercusión que tiene su actividad en el municipio para que el ayuntamiento de turno se sienta presionado y, modificando el contrato de concesión, mejore las condiciones de laborales de los trabajadores.

Y hablo de la empresa, no únicamente de los trabajadores pues, tanto a la patronal como a operarios les interesa sobremanera que la entidad local intervenga activamente en la negociación colectiva.

Es legítimo que los trabajadores utilicen todos los medios a su alcance para mejorar sus derechos laborales, pero siempre desde la legitimidad más exquisita, cosa que no ocurre en este caso pues, me da la sensación, que ni tan solo han iniciado las negociaciones del convenio colectivo.

No es la primera vez que los trabajadores de CESPA en Sant Feliu han utilizado este mecanismo de presión y yo, como Regidor, tuve que actuar en consecuencia en más de una ocasión. De hecho, una de mis primeras intervenciones en mi primera legislatura fue gestionar una convocatoria de huelga “provocada y auspiciada” por la ineptitud del anterior equipo de gobierno y “aprovechada” por los trabajadores.

Pero desde el convencimiento de que las relaciones laborales deben ser pactadas por las partes afectadas, que son la empresa concesionaria y sus empleados, nos mantuvimos firmes en ese principio, defendiendo que el Ayuntamiento no es parte en la negociación colectiva ni debe participar en la misma.

Entiendo que esta actitud debería ser la que debería mantener el Equipo de Gobierno Municipal, y ni tan solo reunirse con los trabajadores por este tema.

Quiero de todos modos, añadir una reflexión para los trabajadores de CESPA, que también son parte de la ciudadanía de Sant Feliu de Guíxols: esta presión no la hacen únicamente contra el Ayuntamiento sino contra todos los ciudadanos y ciudadanas, y cualquier mejora laboral que consigan fuera de la concesión y que el Ayuntamiento sufrague repercutirá en su bolsillo positivamente, pero también incidirá negativamente en las arcas municipales, algo que deberemos compensar toda la ciudadanía. Ellos también.



dijous, 27 d’agost de 2020

No hacer nada y después pasar ese nada a limpio

Pues estoy de acuerdo con que Pablo Iglesias no comparezca en el Congreso para dar explicaciones sobre posibles delitos de financiación de Podemos pues, como he opinado en más de una ocasión, el Congreso ni los Parlamentos autonómicos, que es donde reside la soberanía popular, no debe hacer juicios paralelos por posibles actos delictivos, pues eso es traspasar la línea de que debe existir entre el poder legislativo y el judicial.

Si un ciudadano, cualquier ciudadano, sea diputado, presidente, vice o rey comete o o es sospechoso de haber cometido un acto delictivo, debe ser la justicia quien actúe, con total celeridad, independencia y transparencia, y desde el respeto a la presunción de inocencia, respetar las decisiones que se tomen.

De hecho, creo que es una falta de respeto que, en el Congreso de los Diputados como en otros parlamentos, se planteen este tipo de comparecencias pues los diputados están para tomar decisiones sobre temas que afecten a la población directamente, y no para politizar la justicia en temas que sólo les afectan a ellos, convirtiendo estas instituciones en un espectáculo mediático sin sentido.

Eso sí, desde el primer momento en que se solicita, la mencionada comparecencia se convierte en portada, proyectando al exterior el ingente e intenso trabajo que hacen nuestros representantes políticos.

¡Como si ahora no hubiese temas que merecen toda la atención y dedicación!

A veces tengo la sensación de que en algunos casos (que no digo todos que sí muchos), la consigna de algunos políticos es “No hacer nada para después pasar ese nada a limpio”.


diumenge, 16 d’agost de 2020

Sólo la muerte no tiene solución

Era consciente de que su acto provocaría consecuencias inmediatas entre sus familiares, pero precisamente por ellos tomaba una decisión sin vuelta atrás, sin retorno, aunque con la remotísima esperanza de que, en el último momento, antes de cruzar aquella línea que separa la luz de la tiniebla, se produjese un milagro evitando el ya deseado, que no codiciado, final.

Opinando gratuitamente, unos lo tratarían de cobarde o de valiente, pero la verdad es que poco le importaba, pues sólo él conocía los verdaderos motivos para apagar definitivamente su mirada.

Seguro que alguien cuestionaría el mecanismo por el que había optado, sin analizar que la muerte dulce no era la más fácil, sino la que entrañaba más determinación, pues era necesaria una voluntad férrea para seguir hasta el fatal desenlace, al contrario que en un ya iniciado salto al vacío, donde recular es imposible.

Hizo lo que quiso y sólo él fue responsable de aquel acto preparado, meditado y en respuesta a una situación que veía insostenible entendiendo, en su particular fiel de la balanza, que era más valiosa su desaparición que el dolor que causaría, olvidando que “todo tiene solución, salvo la muerte” 

(Microrrelato XL)


diumenge, 9 d’agost de 2020

Máscaras. Hablar con la mirada

Ya son un elemento que en muchos casos me coloco casi por inercia en el rostro por lo que, de manera inexorable, las máscaras dejarán de ser ese objeto artificial que todavía ahora me produce incomodidad, para convertirse en una natural prenda sin la que no saldré de casa.

Pero esas máscaras me obligarán a afinar mis sentidos, pues únicamente la mirada me permitirá adivinar los verdaderos sentimientos de la persona que tengo delante pues serán los ojos,  como espejo del alma, quienes proyectarán su interior real, pues los labios, la nariz o hasta el rubor, que también podrían delatar una posible falsedad, serán invisibles tras ese parapeto facial.

Será una ardua tarea interpretar con acierto la mirada, pero si en muchos casos resultará difícil adivinar con quien voy a hablar, mucho más complicado será saber si con quien lo estoy haciendo, se mueve en parámetros de sinceridad.

No sé si la naturaleza será lo suficientemente ágil para adaptarse y permitir que sean los ojos la principal vía de comunicación entre las personas, pero estoy seguro que debemos impulsar la necesaria evolución para conseguirlo.

(Microrrelato XL)